viernes, 22 de noviembre de 2013

Flamenco en Sevilla III

 ENTREGA Nº 54      23 DE NOVIEMBRE DE 2013 


… Y Sevilla (3) Alcalá

         Aunque el cante por soleá en Alcalá de Guadaira ha sido reconocido como verdadero lugar de creación, no podemos dejar de comentar algunos matices, aunque con las mismas cadencias que en Triana en cantes como la siguiriya o las tonás.
         Alcalá ha agrupado en torna a ella a un núcleo humano de  cantaores de categoría  y de todos ellos destaca un nombre de manera especial, Joaquín el de la Paula nacido en Alcalá de Guadaira en 1875 y tras el maestro de Alcalá de los Panaeros y formando parte de ese flamenco  grupo humano que, a través de la historia flamenca de Alcalá, ha constituido la base de su notoriedad hay que destacar también a, Juan Talegas y "Manolito María", entre otros. Se ha dicho  por parte de Ricardo Molina y Antonio Mairena, en su  obra "Mundo y Formas del Cante Flamenco” que Alcalá ha mantenido sus cantes puros, cosa que no ha ocurrido con Triana.

Muchos por no decir todos los flamencólogos coinciden en mencionar a Alcalá de Guadaira o de los "Panaeros" como verdadera cuna del cante más puro, primitivo y grandioso de la soleá hasta, el punto de identificar a esta localidad como la de mayor variedad de soleares, reconociéndose como dice en la citada anteriormente “Obra Flamenca” Ricardo Molina, que algunas modalidades como la de Cádiz (la de Paquirri el Guanté) pudiera ser derivaciones a ritmos más rápido de las grandiosas soleares de Alcalá.


De todas formas no se puede hablar de un sólo tipo de soleá de esta escuela alcalaína sino que se ha podido demostrar por los estudios que los distintos flamencólogos han realizado, que al menos existen diez estilos distintos de soleares de Alcalá, siendo su principal representante Joaquín el de la Paula, hasta el extremo de que no se puede mencionar ni Alcalá ni el cante por soleá sin identificarlo con ésta genial figura de quién se llegó a decir  que con él el cante de Alcalá llegó a la cima.

                                          "Por donde quiera que yo voy,
                                           me parece que estoy viendo
                                           la sombra de tu querer
                                           que me viene persiguiendo." 

Joaquín el de la Paula engrandeció toda la gama de soleares de su pueblo natal, precisando todos sus matices, grave, pausado, dramático. Es sin lugar a dudas el cantaor alcalaíno que pasará a la historia como el más profundo y emotivo de todos cuantos en este lugar nacieron.

Las soleares de Alcalá tuvieron también versiones en la voz de Pastora y Tomás Pavón y en la de Manuel Torres aunque estos grandes cantaores no le dieran ese sabor localista o ese "aire nativo" de Joaquín que le diera su sobrino Juan Talega, hijo éste del hermano de Joaquín el de la Paula, Agustín González.

Hoy en día el máximo especialista de los cantes de Joaquín y de las soleares de Alcalá es el estudioso y genial maestro Antonio Mairena, quién aunque desgraciadamente desaparecido de entre nosotros, nos ha dejado un amplio trabajo flamenco que sirve de estudio y aclaración de los cantes más puros.
                     

                                            "Quiero estar entre las flores,
                                              hoy aquí, mañana allí,
                                              yo no quiero a nadie
                                 ni que me quieran a mí."

Existe también un estilo poco conocido llamado el de la Roesna  (gran cantora gitana del siglo XX) que se nos ha trasmitido a través de Pepe el Culata.

En definitiva las soleares de Alcalá comprenden una demarcación que va desde Dos Hermanas hasta las cercanías de Utrera y Lebrija, pudiéndose decir que además de su uniformidad y homogeneidad destaca en este estilo su expresión solemne y la difícil ligazón de sus tercios así como su marcado corte local-familiar.

                                                "Yo te quería,
                                                  ya no te quiero.
                                                 Tengo en mi casa
                                                 género nuevo."

                       

   
            Este año 2013 (murió en Sevilla en 1933) se cumple el 80 aniversario de la desaparición del genio de la soleá de Alcalá y por este motivo se ha organizado grandes eventos que recuerden la importancia de este cante, de esta localidad y sobre todo el recuerdo a la grandeza de del genuino maestro de cante por soleá: Joaquín Fernández  Franco “Joaquín el de la Paula”











        



viernes, 15 de noviembre de 2013

Flamenco en Sevilla II

 ENTREGA Nº 53      16 DE NOVIEMBRE DE 2013 


… Y Sevilla (2) Triana
                       
                                   Que bonito está Triana
                                   cuando le ponen al puente
                                   banderas republicanas.      
         A pesar de su proximidad física, por lo que respecta a la vida flamenca,  entre Sevilla y Triana han existido siempre notables diferencias. Según Manuel Bohórquez Casado ("Rito y Geografía del Cante".- ALGA Ed., Murcia l997, pág. 114) en Triana se cantaba en las tabernas, donde se entablaban duelos entre figuras trianeras del cante, en una época en la que en Sevilla el arte flamenco triunfaba en los cafés cantantes. En Triana apenas hubo cafés cantantes, según este autor, y los flamencos trianeros tenían que cruzar el Guadalquivir para cantar en los cafés cantantes de Sevilla. Es más, antes de que nacieran los cafés cantantes, los intérpretes de flamenco vivían de las fiestas y de las academias de baile, que en Sevilla eran muy abundantes.
         Actualmente se conoce como Pagés de Corro pero desde el siglo XVI este lugar es conocido como  La Cava al estar recorrida la calle por un foso para proteger al barrio de los continuos  desbordamientos del río Guadalquivir, divididos entre dos tramos llamados Cava  Baja o Cava Vieja (conocida a partir del XIX de los Civiles, por estar situado en n la zona el  cuartel de la Guardia Civil) y Cava Alta o Cava Nueva, posteriormente llamada Cava de los gitanos pues casi toda la población que vivía en este arrabal sevillano,  desde hace más de cinco siglos,  estaba compuesto por gitanos, aunque  durante los años sesenta y setenta del pasado siglo las autoridades de entonces , tal vez con la complicidad  con algún que otro especulador inmobiliario, propiciaron la expulsión de muchas familias romaní de la Cava Trianera.
        
         Serafín Estébanez Calderón (El Solitario)  autor de "Un baile en Triana", episodio que forma parte de las "Escenas Andaluzas"  describió una fiesta flamenca en Triana que sirvió de base para estudios posteriores de casi todos los investigadores. En dicha fiesta,  se cita como cantaor al mítico "Fillo" y a su maestro "El Planeta",  grandes figuras y maestros   de los inicios de la historia del flamenco,

                                “Sevilla tuvo una niña,
                                          y le pusieron Triana;
                                         la bautizaron en el Río
                                         los gitanos de la Cava”


En Triana en el cante por siguiriya, así como en el de las tonás se conserva y transmite su buen foco arcaico, sus cadencias, sus primitivos ecos frente, tal vez,  a los estilos “algo más abierto” mucho más interpretados y populares que en Jerez o en Cádiz y los Puertos.

Por el año 1.850 aparece por los campos de Jerez o por Cádiz un gitano del municipio sevillano de Gelves que, invitado por el Sr. Manuel Molina, se dedica a cantar estas siguiriyas primitivas de las que aprendieron Curro Durse, Paco La Luz, entre otros; se trata de Frasco El Colorao.




                                                "A las dos de la noche
                                                  me despierto y digo:
                                               ¿Dónde estará mi compañerita
                                                 que no está conmigo?"

Este estilo de Frasco el Colorao con tercios ligados, con dura expresión y esas ya señaladas especiales cadencias, va a servir de base para otros cantaores trianeros, destacando entre todos una familia, la de los Caganchos, quienes engrandecieron los estilos trianeros que nos llegan a través de Tomás Pavón y, más tarde, de Pepe el de la Matrona, de quien se dice es el máximo representante y conocedor de la escuela de Triana.

                                                "Que duquelas más grandes
                                                  a mí me llegó,
                                                 malhaya sea estos pasitos
                                                 que esta gitana dio."

Otro artista importante que le dio realce a este estilo de siguiriya (insisto donde se aprecia el aire de semejanza de tonás) es Pepe el Culata sin olvidarnos del que según algunos fue el mejor cantaor de todos los tiempos: Silverio Franconetti, quien consiguió dignificar el cante llevándolo desde las tabernas a los cafés cantantes y de ahí con toda seguridad a nosotros. De Silverio decía Lorca:

                             "...Los viejos se erizaban los cabellos y se abría el azogue de los espejos..."
                                  
                                               Calorrós de Triana
                                               duquelas pasaron,
                                               los variables cortaron los puentes
                                               y ellos se ahogaron.

         No cabe duda que Triana ha tenido una gran importancia en la historia del arte que comentamos y por Tirana encontramos a grandes personalidades de nuestro genuino arte como:
         El puertorrealeño Francisco Ortega Vargas “el Fillo” de quien se decía por las Tabernas de Triana que era todo un maestro muy respetado por los aficionados hasta el punto,  de que cuando entraba en alguna taberna los aficionado presente dejaban de cantar y el silencio se rompía cuando el genio se arrancaba con algún cante, entendiéndose esto como un gesto para que continuaran la juerga. Se dice también que le tenían tal estima que  todos querían imitarle en su característica voz, pues algunos bebían bebidas como el aguardiente para que su voz  se le pareciera.  Compañera del Fillo fue la gran solearera La Andonda nacida en la Cava en 1831, una gitana según cuentan bravía  que cantaban por soleá de manera personalísima, tal vez la primera cantaora que supo “quejarse” cantando por soleá, sus letras casi siempre dedicadas al Fillo eran claras sentencias, eran famosas las variadas peleas  de esta pareja gitana por las calles trianeras, tal vez por celos, de ahí que siempre acompañara al maestro, murió la Andonda en el año 1891.
                                     La Andonda le dijo al Fillo,
                                               anda y vete pollo ronco
                                               a cantarle a los chiquillos.
                                               Pa yo volverte a ti hablar
                                               es menester que te pongas
                                               la banda de general.

         En la conocida taberna de “Casa Rufina” de la antigua calle Larga, hoy  calle Pureza, se daban con normalidad cita dos familias cantoras como Los Caganchos y Los Pelaos y allí era famoso los duelos flamenco con cantes como martinetes, siguiriyas o soleares y se dice que este último cante cercano al polo, podría ser unas primitivas soleá apolá o al menos de este estilo lo realizaban los Caganchos sin que faltaran algunas soleares de Triana.


         Grandes maestros del final del XIX y hasta la mitad XX fueron entre otros:
 Pepe el de la Matrona quién nos dejó una soleá de Triana que parece ser aprendió de la Andonda y del gran maestro de Morón (discípulo payo del Fillo) Silverio Franconetti.

                                      Se “jundió” la Babilonia,
                                               porque le faltó el cimiento,
                                               nuestro querer no se acaba,
                                               aunque falte el firmamento.
                  

         El de la Matrona nació en Triana en el año 1.887, de nombre  José Núñez Meléndez, llamado el de la Matrona por   la profesión de su madre. Con toda seguridad es uno de los grandes  artistas de nuestra particular edad de oro del flamenco.
         Su conocimiento en todos los palos flamencos es amplísimo y destaca por su pureza en  los diferentes cantes, dejándonos para un mejor estudio de su obra una colección de grabaciones con el nombre de Tesoros del Flamenco Antiguo, murió en Madrid en el año 1.980.
                                      Puente de Triana,
                                               se cayó la barandilla,
                                               y el coche que le achuchaba.

         Ramón El Ollero (1873- 1075) con un cante por soleá más larga y pausada.

          Emilio Abadía, quien de niño conoció en Triana a los Caganchos y a Ramón el Herrero,  gran defensor de los cantaores y cantes de Triana, aunque él sólo interpretara tres y de ella una Apolá, nació en 1906, fue catedrático de Bellas Artes dejando trabajos suyos en la Expo del 29, conocido como comunista de Triana murió el 27 de Agosto de 1986 en la localidad de Mairena del Aljarafe.

 Niño Segundo, destacado por las personalidad de sus cadencias en la soleá, no conocida hasta que fueron oídas de su voz.

 Juaquinito Ballestero, para quién Antonio el Arenero compuso la soleá Trianera:

                                     ya se murió Juaquinito,
                                               Juaquinito Ballestero,
                                               que cantaba por Solea,
                                               lo mejor del mundo entero


         El Sordillo de Triana, El Teta, Manolo Oliver, Naranjito de Triana,  Antonio el Arenero, Márquez el Zapatero… son  nombres que permanecen en la memoria de cualquier buen aficionado y que se encuentra escritas con letras de oro en la Historia del Flamenco y por supuesto en la historia de Triana.   

         Como se ha comentado varias veces y argumentado por la mayoría de los estudiosos del flamenco, Triana, considera como una de las cunas del cante con esa Cava de los gitanos donde se fraguan esas arcaicas tonás, esas primitivas siguiriyas o sus peculiares soleá, posee al  mismo tiempo una parte trianera conocida como El Zurraque generalmente habitada por artesanos payos con oficios variados como alfareros, carpinteros, herreros… y quienes nos han transmitido (ejemplos los nombrados anteriormente) sus formas especiales de hacer algunos cantes como la propia Soleá Alfarera distinta de la Grande de Triana que tan magníficamente nos llega gracias a uno de los más grande, al maestro de Mairena del Alcor: Antonio Mairena.














viernes, 8 de noviembre de 2013

Flamenco en Sevilla

ENTREGA Nº 52      9 DE NOVIEMBRE DE 2013 
                  

… Y Sevilla (1)

                                  
                                      “Giralda cuando yo muera
                                        vendré a acariciar tu cuerpo
                                        vestido de primavera

            Una de las grandes cunas, Sevilla y su comarca cantaora: Alcalá, Triana, Utrera, Lebrija,  Mairena, Morón…representa en el flamenco, en los orígenes más primitivos de nuestra historia flamenca, todo un pilar básico para sus cantes, bailes y toques. Como sucede con Jerez, sobre la capital andaluza  también encontramos gran variedad  de trabajos, estudios o libros de flamencología que nos comenta la importancia de esta provincia en la génesis y posterior evolución de nuestro patrimonio cultural, aunque también de la misma manera siempre quede, con total seguridad, algo  que decir del flamenco en este importante vértice del  triángulo mágico con el que se suele representar a los pilares básicos del  arte, como dice Don Antonio Mairena, gitano- andaluz.

            En Triana se cantaba en las tabernas, donde se entablaban duelos entre figuras trianeras del cante”, nos comenta en “Rito y Geografía del Cante” Manuel Bohórquez Casado, siendo necesario distinguir a este grandioso y barrio flamenco  por excelencia, por esa razón es importante resaltar la convivencia, también como sucediera en la localidad jerezana entre payos y gitanos, tanto a un lado como a otro del Guadalquivir.

            Según Serafín Estébanez Calderón (El Solitario) en su episodio  Un baile en Triana” de  “Escenas Andaluzas”, Francisco Ortega Vargas "el Fillo", cantaor puertorrealeño junto  a su maestro el mítico gaditano  "El Planeta",  verdaderas figuras  iniciadoras  según coinciden casi todos los flamencólogos de la historia del flamenca, describe con entusiasmo la Triana de entonces, donde se destaca las distintas fiestas flamenca que en este gitano barrio se suelen celebrar mientras que, en escritos de Antonio Machado Álvarez “Demófilo”,  amén de corroborar estos encuentros en esas fraguas o patios trianeros, en Sevilla encontramos la mayoría de los café cantantes  adonde  acuden los flamencos trianeros para cantar bien en los encuentros que habitualmente se desarrollaban,  o en las fiestas que tras estos espectáculos se organizaran.

          Pero los encuentros con el flamenco, con los orígenes del cante jondo y Sevilla,  los podemos estudiar con total tranquilidad como se comprueba por los numerosos estudios realizados,  en núcleos como Triana, Utrera, Lebrija y Alcalá de Guadaira, eso sí sin olvidarnos de poblaciones importantes como Mairena del Alcor.

         Si en Jerez encontramos nombres, familias o linajes como los Paula, Sotos, Agujetas, Moneo, Carpio, Marruro…iniciadores del cante como Tío Luis El Cautivo, Tía María La Jaca, Tío Vicente Macarrón, Juanelo y el Señó Manuel Molina, en Sevilla paralelamente aparecen figuras de la talla de los Pelaos, Ramón el Ollero, Frasco el Colorao, La Andonda,  Tío Noriega, los Pavón o Juaniquín el de la Paula, Manolito de María… y geniales nombres como Silverio Franconetti,  Pastora Pavón la Niña de los Peines, Pepe el de la Matrona o el maestro de todos los cantes: Don Antonio Mairena.

Tanto en Sevilla como en Triana o en cualquiera de sus flamencos pueblos: Alcalá de Guadaira, Lebrija, Utrera, Morón,  Mairena…,  tienen su personalidad en cantes básicos como tonás, siguiriyas o tangos  pero parece ser que el palo flamenco predominante en la comarca sevillana podría ser el cante de la soleá.

 Las primeras noticias que encontramos sobre las soleares datan del año 1.782 y se debe a escritos de D. Antonio Machado Álvarez (Demófilo) cuando comenta las bodas de un aguador o vendedor de agua gitano: Tío Luis el de la Juliana. Seguramente esas llamadas Soleares serían muy distintas a las actuales ya que las mismas noticias nos hablan de esos cantes, con abundantes ritmos y bailados, por lo que se afirman que las primitivas soleares se realizaron para bailar y provenían de esos antiguos jaleos pues musicalmente y por su estrofa (tres versos) son idénticas.

La mayoría de los flamencólogos dicen, el origen de este cante (pilar fundamental del  flamenco) no puede ser otro que ese primitivo "Jaleo" o esa primitiva cantiña para el baile y así el nombre pudiera derivar, según Demófilo, del de una mujer, Soledad o bien de algunas letras viejas que pudieran empezar diciendo: 
               

          "que grande es mi soledad..."
                                    
Como se ha indicado anteriormente, la estrofa de las soleares coincide con la del primitivo "Jaleo", esto es, un terceto octosílabo; pero existe otra Soleá u otro estilo de Soleá, si se quiere más joven que la anterior, y que consiste en una especie de cuarteta en octosílabos romanceada y cuando este estilo se remata con un terceto y su primer verso es de tres o cuatro sílabas se le llama Soleariya.

La temática de las letras de la Soleá es variadísima pues, al igual que la siguiriya, por Soleá  también se canta al amor, al dolor, a la muerte y desamor cantándose también por Soleá a todo tipo de sentencias, sin quitar, quizá pinceladas de humor.


                                               "El día del aguacero
                                        dime dónde te metiste
                                        que no te mojaste el pelo."

Características de las Soleares son sus variedades y su flexibilidad; hay quien afirma que es el más flexible de los cantes y sus parentescos innumerables pues hay soleares tangentes (como dice Ricardo Molina) con la petenera, la siguiriya, la bulería, el martinete... son parientes dice de casi todos los cantes.

Tal es la variedad de estilos de Soleá que de un estudio de Ricardo Molina se reconocen 44 estilos distintos que corresponden a las siguientes modalidades:

                        -Soleares de Alcalá (incluidas la de Joaquín el  de la Paula), 10
 -Soleares de Utrera (incluidas la de Joaniquín y la Serneta),  6
                        -Soleares de Frijones de Jerez, 3
                        -Soleares de Enrique el Mellizo, 2
                        -Soleares de Paquirri el Guanté, 2
                        -Soleares de Triana, 4
                        -Soleares Apolá, 3
                        -Soleares de Juan Breva, 6
                        -Soleares de Córdoba, 4
                        -Soleares de Málaga, 1
                        -Soleares que no se han podido clasificar, 3

Posiblemente existan algunas más de carácter personal o incluidas en algunas de las escuelas o modalidad geográfica en las que se pueden incluir para su estudio, escuelas que a diferencia con las de la siguiriya, presente una que bien pudiera ser la genuina madre de este grandioso cante: Alcalá de Guadaira o Alcalá de los Panaeros.

Por lo tanto debe quedar claro que no se habla de una soleá sino de variadísimos estilos de soleá o lo que es lo mismo de soleares y de entre ellas una distinta tal vez a las demás y recogida, como tantos otros trabajos, por el maestro de Mairena del Alcor: La soleá de  Charamusco


















viernes, 1 de noviembre de 2013


ENTREGA Nº51      2  DE NOVIEMBRE DE 2013 
                           

                   JEREZ (La fragua del Cante VI)


MERCÉ  LA  SERNETA,

MERCEDES FERNÁNDEZ  VARGAS, gran cantaora gitana, más conocida con el  nombre artístico de LA SERNETA, nació en Jerez de la Frontera en 1840 y murió en Utrera en 1912. Vivió desde los veintitrés años en Utrera, donde se inició como profesional del cante, debiendo haber actuado en los cafés cantantes de su tiempo, aunque no han sido halladas hasta la fecha referencias concretas de este supuesto.
          Gozó en su época de un gran prestigio entre la afición y entre los mismos profesionales más destacados, especialmente por su personalísima soleá, estilo por el que ha creado escuela y sobre todo en  la muchas reuniones privadas.
         Según afirmó ella misma en una entrevista publicada en 1901, el apodo de Serneta fue: "Porque disen de un pájaro, que le yaman serneta, que es mu ligero, y como yo era mu viva de pequeña, me decía mi mare: ¡Anda, que paeses una sernetiya! Y Serneta me quedó".

         Según Juan de la Plata, vivió algunos años en Madrid dedicada a dar clases de guitarra a la aristocracia. En esos tiempos que frecuentaba  a familias importante de la aristocracia madrileña escriben de ella aún con edad avanzada   recordaban la jondura de su estilo por soleá escribiéndose también de su época  final alejada del arte cuando llegó a vivir  del “fiado de ropas, alejada del arte y de su gloria, dice  Roberto de Palacio, que la entrevistó en 1895 en sus  escritos sobre la Serneta en 1901 que  gracias a Chacón, el notable cantaor, pudo dar un concierto en el Liceo Ríus (Madrid). Los años no habían pasado en balde por las facciones de la hermosa jerezana, y júzguese de la sorpresa del público al oír a aquella vieja cantar por soleares como ya no se estila. Los que la conocieron en sus buenos tiempos, recordaban su copla predilecta.



            El elogio más contundente sobre la Serneta, su cante y su belleza, lo dejó escrito Fernando el de Triana: "En esta gitana de sin par belleza, volcó la divina Naturaleza el tarro de la salsa y el grado máximo del faraónico estilo del cante por soleá: su voz era de una dulzura incomparable y entre los escalofríos que producían los duendes de sus cantes y aquella cara bonita para virgen, no cabía más factor intermedio que el oloroso vino de Jerez o la clásica manzanilla de Sanlúcar, complemento necesario para estar a gusto en tan simpático ambiente”.

                                     Cuando murió la Serneta
                                               la escuela quedó cerrá,
                                               porque se levó la llave
                                               del cante por soleá.

             En 1963, Ricardo Molina teorizó así sobre las soleares de la Serneta: "Con los cantes de Merced Fernández Vargas hemos tenido mucha suerte. Conservamos cinco o seis soleares suyas. Algunos cantaores, vivos aún, conocieron personalmente a la maestra de la soléa y de ella aprendieron sus cantes. Tal, Pastora Pavón, que de niña pasó temporadas en casa de la Serneta. A la Serneta le gustaba el cante de Pastora. Tanto Pastora como su hermano, el gran Tomás, hicieron magistralmente los cantes de Merced. También solía cantarlos Manuel Torre. Por su conducto han llegado hasta nuestros días salvándose del olvido, pues la Serneta no llegó a hacer discos. En las soleares de la gran cantaora jerezana late el alma de Sevilla. Es la vieja y grave escuela de Triana la que se remoza en el arte inimitable de Merced. Es un eco vivo y directo de la bravía Andonda el que endulza y pasa del grito al gemido en las soleares de la Serneta. La difusión de sus cantes fue enorme. Juan Breva y Chacón los hacían con frecuencia, y los que muchos califican a la ligera de soleares de Juan Breva, son los de Mercedes Fernández Vargas".



MANUEL TORRE,



            Hijo del aficionado Juan Soto, apodado Juan Torre por su estatura, nació en el barrio gitano de San Miguel, concretamente en la calle Álamo el día 5 de diciembre de 1. 878. Hasta llegar a ser conocido como Manuel Torre, Manuel Soto se  inició con nombres como El Niño de Jerez, el Niño Torres cantando en las fiestas de los flamenco barrios de su Jerez natal pasando luego por cafés cantantes como los de La Vera Cruz y la Primera, pasando luego a Sevilla y debutando antes de cumplir los veinticuatro años, concretamente el 11 de Octubre de 1.902, en el Salón Concierto Filarmónico donde causó una gran sensación por su rasgo gitano y por la jondura que a los cantes imprimía.

                             

                               "Limonada de mi vía,
                                         limonada de mi amor,
                                         y allá arriba, y arriba,
                                         y allá arriba los dos
                                         y después de pasar fatigas."
                                       -Y con el tran, tran, tran, tranteiro,
                                         tran, tran, tran,tranteiro.- 
                                        (Farrruca grabada por Manuel Mairena)
                                 
Aunque Manuel Torre fue un cantaor que destacara en cantes como la siguiriya, la soleá, tonás, saetas o el fandango entre otros grandes palos, en Sevilla al principio fue conocido por sus tientos y farrucas hasta el punto que algunos le llamaban "el tranteiro".    



De Manuel Torre  el genio de los duendes negros llegó a decir Federico García Lorca que tenía “ la cultura en la sangre”, con su voz laína y jonda interpretó y engrandeció como nadie sus célebres y flamencos campanilleros quizá hoy en día su estilo representa la escuela la más apreciada y de donde salieron cantaores con esos duende negros como Fernando Terremoto de Jerez, considerándosele a Manuel Torre como el maestro del cante gitano todavía no superado, maestro que siendo como era poseedor y dueño de la mayor riqueza cultural que se podía tener con su arte, muere en Julio de 1.933 tan pobre que no tuvo ni para pagar su entierro que le costeara Pepe Marchena.

                                       "Si algún día yo a tí te llamara
                                          y tu no vinieras.
                                         la muerte amarga, compañera mía,
                                         yo la apeteciera."











DON ANTONIO CHACÓN,

El 16 de Mayo de 1.869 nació en el flamenco Barrio de San Miguel de Jerez de la Frontera el cantaor que más tarde fuera considerado como el Pontífice del cante y quién con toda seguridad, más grandeza y  dignificación social ha dado al flamenco.                
                                 
Ya de pequeño a pesar de las regañinas de su padre al que ayudaba en su oficio de zapatero remendón, demostró la afición que para el cante tenía, animándose a seguir con las primeras monedas que en los bautizos de su barrio jerezano ganara y actuando con tan sólo dieciséis años en el famoso café cantante de Jerez del cantaor Juan Junquera, para luego junto con Javier Molina el tocaor y el hermano de éste el bailaor Antonio, realizar  por los pueblos de Andalucía y Badajoz una gira que duraría varios meses, recorriendo estos pueblos unas veces en burro otras andando y donde además de entusiasmar a todos con sus portentosas facultades y su exquisito gusto cantando, fue recopilando lo mejor de los cantaores y estilos que en cada localidad encontraba y así ir ampliando su repertorio hasta convertirse en el segundo cantaor enciclopedista de la historia del cante siendo su figura solamente comparable con la de Silverio Franconetti.

                               "Solamente con mirarte
                                         comprenderá que te quiero,
                                         también comprenderás
                                         que quiero hablarte y no puedo."
                                  
                                 
El 26 de Julio de 1.886 en una fiesta ofrecida por el torero Manuel Hermosilla en su localidad de Jerez se le presentó la ocasión de oír a Enrique el Mellizo y de cantarle a su vez, quedando el gitano gaditano con tan buena impresión de los cante del mocetón de Jerez que le proporcionó un contrato para que cantara con él en la Velada de los Ángeles de Cádiz, concretamente en el café cantante de la Feria del Perejil, siendo esto su revelación artística, ya que de aquí fue contratado por los cafés cantantes de Utrera, hasta que en el otoño Silverio se lo llevara para su café de Sevilla de la calle Rosario con  un contrato de veinte pesetas, sueldo que hasta entonces nadie cobró. Se puede decir que desde que llegó a este café Antonio Chacón cambió todo el panorama del gran espectáculo que allí se realizara.             



       
                              " Yo he visto a un niño llorar
                                         a la puerta de un camposanto
                                         y en sus lamentos decía,
                                         ¡mare de mi corazón!
                                         por mi mare son los llantos
                                         que dolor de mare mía."
                                         (Petenera de Chacón)
                                 
Fernando el de Triana estudioso de todo lo flamenco tuvo la suerte de poder presenciar varias veces escenas llenas de calidad flamenca como las que se realizaban en el café de Silverio, contándonos en su libro Arte y Artistas flamencos como todos los grandes artistas del cante, toque y el baile que por allí desfilaron  prescindieron de sus derechos de antigüedad y decidieron cantar por delante de Chacón pues así tenían asegurado el público y sus aplausos ya que de la otra forma, si Chacón cantaba antes, que era cuando le pertenecía, el público se marchaba y así el público quedaría hasta el final para presenciar la actuación del joven maestro, al que ya se le empezaba a llamar Don Antonio, hasta bien avanzada la madrugada dándose el caso que había días que eran las cuatro de la madrugada y parecía que era las diez, nadie se movía de su asiento. ¡Llegó Chacón y acabó con el cuadro!
                       
Después de ocho meses en el café de Silverio, cantó en Málaga para más tarde volver a Sevilla y cantar en el café del Burrero durante dos meses, prodigando luego actuaciones (siempre   plenas de éxitos) por toda Andalucía y debutando en Madrid en 1.912 actuando en el colmao de Los Gabrieles, instalándose de forma definitiva en la capital de España de donde partía para cumplir contratos que siempre tenía por toda España hasta que en el año 1.914 marcha a realizar unos treinta recitales por América donde le anuncia como El rey del cante.                            


Grande como cantaor y aún más como persona, supo ganarse el respeto de todos cuantos le rodeaban sin problemas de celos profesionales ni de raza ya que todos veían en él al gran maestro que valorizó al cante y a los propios cantaores, siendo su figura de porte venerable y obispal símbolo y jerarquía (como dice Blas Vega) del mejor arte de la época, y lo mismo se encontraba presidiendo el célebre concurso de Granada de 1.922, que cantando ante el mismísimo rey de Italia, que estudiando en sus propias localidades los cantes abandolaos, los mineros (en casa de El Rojo El Apargatero) o los antiguos fandangos de Granada que le inspirara sus cantes por Granaínas y Media granaínas.

                               "La Virgen de las Angustias,
                                         la que vive en la Carrera,
                                         esa Señora lo sabe
                                         si yo te quiero de veras."
                                         (Media granaína de Chacón)
                            
Como se indica antes, fue Don Antonio Chacón el cantaor enciclopédico más importante de la historia del cante sólo comparable con Silverio. Dominó todos los palos, unos aprendidos en su Barrio de San Miguel y otros en su ir y venir a escuchar a algún viejo cantaor que con pureza interpretara tal o cual cante, de tal o cual localidad de la geografía flamenca. Se llegó a decir que si dinero ganó cantando, más gastó escuchando. Lo cierto es que antes de morir en Madrid el 21 de enero de 1.929 nos ha dejado grabado un repertorio completo de todo su saber flamenco y que sirve de fuente de quizá la escuela más amplia que del flamenco tenemos y del que han salido innumerables artistas, algunos tal vez lamentables pues  adulteraran su cante pero otros han sabido honrar al, para muchos mejor, cantaor de todos los tiempos.



Como se ha indicado varias veces, la lista de flamencos jerezanos sería interminable y los nombrados  grandes genios de la historia del cante, son ejemplos como El niño Gloria y su hermana o  los que más tarde han ido llegando y que merecería capítulos aparte,  pues nombres como Fernando Terremoto (padre e hijo), su hermana,  al igual que  la saga de los Agujetas o la de tío Juane, El Sordera y su familia, los Méndez con la Paquera a la cabeza, Los Moneo con Manuel o su hermano Juan el Torta, La Macanita….han engrandecido y siguen engrandeciendo la cultura de la sangre como diría Federico, ¡Siguen engrandeciendo a Jerez y… al cante grande!