Aunque
el cante por soleá en Alcalá de Guadaira ha sido reconocido como verdadero
lugar de creación, no podemos dejar de comentar algunos matices, aunque con las
mismas cadencias que en Triana en cantes como la siguiriya o las tonás.
Alcalá
ha agrupado en torna a ella a un núcleo humano de cantaores de categoría y de todos ellos destaca un nombre de manera
especial, Joaquín el de la Paula nacido en Alcalá de Guadaira en 1875 y tras el
maestro de Alcalá de los Panaeros y formando parte de ese flamenco grupo humano que, a través de la historia
flamenca de Alcalá, ha constituido la base de su notoriedad hay que destacar
también a, Juan Talegas y "Manolito María", entre otros. Se ha dicho por parte de Ricardo Molina y Antonio Mairena,
en su obra "Mundo y Formas del
Cante Flamenco” que Alcalá ha mantenido sus cantes puros, cosa que no ha
ocurrido con Triana.
Muchos
por no decir todos los flamencólogos coinciden en mencionar a Alcalá de Guadaira
o de los "Panaeros" como verdadera cuna del cante más puro, primitivo
y grandioso de la soleá hasta, el punto de identificar a esta localidad como la
de mayor variedad de soleares, reconociéndose como dice en la citada
anteriormente “Obra Flamenca” Ricardo Molina, que algunas modalidades como la
de Cádiz (la de Paquirri el Guanté) pudiera ser derivaciones a ritmos más
rápido de las grandiosas soleares de Alcalá.
De
todas formas no se puede hablar de un sólo tipo de soleá de esta escuela
alcalaína sino que se ha podido demostrar por los estudios que los distintos flamencólogos
han realizado, que al menos existen diez estilos distintos de soleares de
Alcalá, siendo su principal representante Joaquín el de la Paula, hasta el
extremo de que no se puede mencionar ni Alcalá ni el cante por soleá sin
identificarlo con ésta genial figura de quién se llegó a decir que con él el cante de Alcalá llegó a la
cima.
"Por donde quiera que yo
voy,
me parece que estoy viendo
la sombra de tu querer
que me viene
persiguiendo."
Joaquín
el de la Paula engrandeció toda la gama de soleares de su pueblo natal,
precisando todos sus matices, grave, pausado, dramático. Es sin lugar a dudas
el cantaor alcalaíno que pasará a la historia como el más profundo y emotivo de
todos cuantos en este lugar nacieron.
Las
soleares de Alcalá tuvieron también versiones en la voz de Pastora y Tomás
Pavón y en la de Manuel Torres aunque estos grandes cantaores no le dieran ese
sabor localista o ese "aire nativo" de Joaquín que le diera su
sobrino Juan Talega, hijo éste del hermano de Joaquín el de la Paula, Agustín
González.
Hoy
en día el máximo especialista de los cantes de Joaquín y de las soleares de
Alcalá es el estudioso y genial maestro Antonio Mairena, quién aunque
desgraciadamente desaparecido de entre nosotros, nos ha dejado un amplio
trabajo flamenco que sirve de estudio y aclaración de los cantes más puros.
"Quiero estar entre las
flores,
hoy aquí, mañana allí,
yo no quiero a nadie
ni que me quieran a mí."
Existe
también un estilo poco conocido llamado el de la Roesna (gran cantora gitana del siglo XX) que se nos
ha trasmitido a través de Pepe el Culata.
En
definitiva las soleares de Alcalá comprenden una demarcación que va desde Dos
Hermanas hasta las cercanías de Utrera y Lebrija, pudiéndose decir que además
de su uniformidad y homogeneidad destaca en este estilo su expresión solemne y
la difícil ligazón de sus tercios así como su marcado corte local-familiar.
"Yo te quería,
ya no te quiero.
Tengo en mi casa
género nuevo."
Este año 2013 (murió
en Sevilla en 1933) se cumple el 80 aniversario de la desaparición del genio de
la soleá de Alcalá y por este motivo se ha organizado grandes eventos que
recuerden la importancia de este cante, de esta localidad y sobre todo el
recuerdo a la grandeza de del genuino maestro de cante por soleá: Joaquín
Fernández Franco “Joaquín el de la
Paula”
A
pesar de su proximidad física, por lo que respecta a la vida flamenca, entre Sevilla y Triana han existido siempre
notables diferencias. Según Manuel Bohórquez Casado ("Rito y Geografía del
Cante".- ALGA Ed., Murcia l997, pág. 114) en Triana se cantaba en las
tabernas, donde se entablaban duelos entre figuras trianeras del cante, en una
época en la que en Sevilla el arte flamenco triunfaba en los cafés cantantes.
En Triana apenas hubo cafés cantantes, según este autor, y los flamencos
trianeros tenían que cruzar el Guadalquivir para cantar en los cafés cantantes
de Sevilla. Es más, antes de que nacieran los cafés cantantes, los intérpretes
de flamenco vivían de las fiestas y de las academias de baile, que en Sevilla
eran muy abundantes.
Actualmente se conoce como Pagés de
Corro pero desde el siglo XVI este lugar es conocido como La Cava al estar recorrida la calle por un
foso para proteger al barrio de los continuos
desbordamientos del río Guadalquivir, divididos entre dos tramos
llamados Cava Baja o Cava Vieja (conocida
a partir del XIX de los Civiles, por estar situado en n la zona el cuartel de la Guardia Civil) y Cava Alta o
Cava Nueva, posteriormente llamada Cava de los gitanos pues casi toda la
población que vivía en este arrabal sevillano, desde hace más de cinco siglos, estaba compuesto por gitanos, aunque durante los años sesenta y setenta del pasado
siglo las autoridades de entonces , tal vez con la complicidad con algún que otro especulador inmobiliario,
propiciaron la expulsión de muchas familias romaní de la Cava Trianera.
Serafín
Estébanez Calderón (El Solitario) autor
de "Un baile en Triana", episodio que forma parte de las
"Escenas Andaluzas" describió
una fiesta flamenca en Triana que sirvió de base para estudios posteriores de
casi todos los investigadores. En dicha fiesta, se cita como cantaor al mítico
"Fillo" y a su maestro "El Planeta", grandes figuras y maestros de los
inicios de la historia del flamenco,
“Sevilla tuvo una niña,
y le pusieron Triana;
la bautizaron en el Río
los gitanos de la Cava”
En
Triana en el cante por siguiriya, así como en el de las tonás se conserva y
transmite su buen foco arcaico, sus cadencias, sus primitivos ecos frente, tal
vez, a los estilos “algo más abierto”
mucho más interpretados y populares que en Jerez o en Cádiz y los Puertos.
Por
el año 1.850 aparece por los campos de Jerez o por Cádiz un gitano del
municipio sevillano de Gelves que, invitado por el Sr. Manuel Molina, se dedica
a cantar estas siguiriyas primitivas de las que aprendieron Curro Durse, Paco
La Luz, entre otros; se trata de Frasco El Colorao.
"A
las dos de la noche
me
despierto y digo:
¿Dónde estará mi compañerita
que no está conmigo?"
Este
estilo de Frasco el Colorao con tercios ligados, con dura expresión y
esas ya señaladas especiales cadencias, va a servir de base para otros
cantaores trianeros, destacando entre todos una familia, la de los Caganchos,
quienes engrandecieron los estilos trianeros que nos llegan a través de Tomás
Pavón y, más tarde, de Pepe el
de la Matrona, de quien se dice es el máximo representante y conocedor de
la escuela de Triana.
"Que
duquelas más grandes
a mí me llegó,
malhaya sea estos pasitos
que esta gitana dio."
Otro
artista importante que le dio realce a este estilo de siguiriya (insisto donde
se aprecia el aire de semejanza de tonás) es Pepe el Culata sin
olvidarnos del que según algunos fue el mejor cantaor de todos los tiempos: Silverio
Franconetti, quien consiguió dignificar el cante llevándolo desde las
tabernas a los cafés cantantes y de ahí con toda seguridad a nosotros. De
Silverio decía Lorca:
"...Los viejos se erizaban los cabellos
y se abría el azogue de los espejos..."
Calorrós de Triana
duquelas
pasaron,
los
variables cortaron los puentes
y
ellos se ahogaron.
No cabe duda que Triana ha tenido
una gran importancia en la historia del arte que comentamos y por Tirana
encontramos a grandes personalidades de nuestro genuino arte como:
El
puertorrealeño Francisco Ortega Vargas “el Fillo” de quien se decía por las
Tabernas de Triana que era todo un maestro muy respetado por los aficionados
hasta el punto, de que cuando entraba en
alguna taberna los aficionado presente dejaban de cantar y el silencio se
rompía cuando el genio se arrancaba con algún cante, entendiéndose esto como un
gesto para que continuaran la juerga. Se dice también que le tenían tal estima
que todos querían imitarle en su
característica voz, pues algunos bebían bebidas como el aguardiente para que su
voz se le pareciera. Compañera del Fillo fue la gran solearera La Andonda nacida en la Cava en 1831,
una gitana según cuentan bravía que
cantaban por soleá de manera personalísima, tal vez la primera cantaora que
supo “quejarse” cantando por soleá, sus letras casi siempre dedicadas al Fillo
eran claras sentencias, eran famosas las variadas peleas de esta pareja gitana por las calles
trianeras, tal vez por celos, de ahí que siempre acompañara al maestro, murió
la Andonda en el año 1891.
La
Andonda le dijo al Fillo,
anda y vete pollo ronco
a cantarle a los chiquillos.
Pa yo volverte a ti hablar
es menester que te pongas
la banda de general.
En
la conocida taberna de “Casa Rufina” de la antigua calle Larga, hoy calle Pureza, se daban con normalidad cita
dos familias cantoras como Los Caganchos y Los Pelaos y allí era famoso los duelos
flamenco con cantes como martinetes, siguiriyas o soleares y se dice que este
último cante cercano al polo, podría ser unas primitivas soleá apolá o al menos
de este estilo lo realizaban los Caganchos sin que faltaran algunas soleares de
Triana.
Grandes maestros del final del XIX y
hasta la mitad XX fueron entre otros:
Pepe el de la Matronaquién nos dejó una soleá de Triana que parece ser aprendió de la
Andonda y del gran maestro de Morón (discípulo payo del Fillo) Silverio
Franconetti.
Se “jundió”
la Babilonia,
porque
le faltó el cimiento,
nuestro
querer no se acaba,
aunque
falte el firmamento.
El
de la Matrona nació en Triana en el año 1.887, de nombre José
Núñez Meléndez, llamado el de la Matrona por
la profesión de su madre. Con
toda seguridad es uno de los grandes
artistas de nuestra particular edad de oro del flamenco.
Su
conocimiento en todos los palos flamencos es amplísimo y destaca por su pureza
en los diferentes cantes, dejándonos
para un mejor estudio de su obra una colección de grabaciones con el nombre de Tesoros del Flamenco Antiguo, murió en
Madrid en el año 1.980.
Puente de Triana,
se
cayó la barandilla,
y
el coche que le achuchaba.
Ramón
El Ollero (1873-
1075) con un cante por soleá más larga y pausada.
Emilio Abadía, quien de niño conoció
en Triana a los Caganchos y a Ramón el Herrero,
gran defensor de los cantaores y cantes de Triana, aunque él sólo
interpretara tres y de ella una Apolá, nació en 1906, fue catedrático de Bellas
Artes dejando trabajos suyos en la Expo del 29, conocido como comunista de
Triana murió el 27 de Agosto de 1986 en la localidad de Mairena del Aljarafe.
Niño Segundo, destacado por las personalidad de sus cadencias en la soleá, no conocida hasta
que fueron oídas de su voz.
Juaquinito Ballestero,
para quién Antonio el Arenero compuso la soleá Trianera:
ya se murió Juaquinito,
Juaquinito
Ballestero,
que
cantaba por Solea,
lo
mejor del mundo entero
El Sordillo de
Triana, El Teta, Manolo Oliver, Naranjito de Triana, Antonio el Arenero, Márquez el Zapatero… son
nombres que permanecen en la memoria de cualquier buen aficionado y que
se encuentra escritas con letras de oro en la Historia del Flamenco y por
supuesto en la historia de Triana.
Como
se ha comentado varias veces y argumentado por la mayoría de los estudiosos del
flamenco, Triana, considera como una de las cunas del cante con esa Cava de los
gitanos donde se fraguan esas arcaicas tonás, esas primitivas siguiriyas o sus
peculiares soleá, posee al mismo tiempo
una parte trianera conocida como El Zurraque generalmente habitada por artesanos
payos con oficios variados como alfareros, carpinteros, herreros… y quienes nos
han transmitido (ejemplos los nombrados anteriormente) sus formas especiales de
hacer algunos cantes como la propia Soleá Alfarera distinta de la Grande de
Triana que tan magníficamente nos llega gracias a uno de los más grande, al
maestro de Mairena del Alcor: Antonio Mairena.
“Giralda cuando yo muera vendré a acariciar tu cuerpo vestido de primavera”
Una de las grandes
cunas, Sevilla y su comarca cantaora: Alcalá, Triana, Utrera, Lebrija, Mairena, Morón…representa en el flamenco, en
los orígenes más primitivos de nuestra historia flamenca, todo un pilar básico
para sus cantes, bailes y toques. Como sucede con Jerez, sobre la capital andaluza también encontramos gran variedad de trabajos, estudios o libros de
flamencología que nos comenta la importancia de esta provincia en la génesis y
posterior evolución de nuestro patrimonio cultural, aunque también de la misma
manera siempre quede, con total seguridad, algo
que decir del flamenco en este importante vértice del triángulo mágico con el que se suele
representar a los pilares básicos del
arte, como dice Don Antonio Mairena, gitano- andaluz.
“En Triana se cantaba en las tabernas, donde se entablaban duelos entre
figuras trianeras del cante”, nos comenta en “Rito y Geografía del
Cante”Manuel Bohórquez Casado, siendo
necesario distinguir a este grandioso y barrio flamenco por excelencia, por esa razón es importante
resaltar la convivencia, también como sucediera en la localidad jerezana entre
payos y gitanos, tanto a un lado como a otro del Guadalquivir.
Según Serafín Estébanez Calderón (El Solitario) en su
episodio Un baile en Triana” de “Escenas Andaluzas”, Francisco Ortega Vargas
"el Fillo", cantaor puertorrealeño junto a su maestro el mítico gaditano "El Planeta", verdaderas figuras iniciadoras
según coinciden casi todos los flamencólogos de la historia del
flamenca, describe con entusiasmo la Triana de entonces, donde se destaca las
distintas fiestas flamenca que en este gitano barrio se suelen celebrar
mientras que, en escritos de Antonio Machado Álvarez “Demófilo”, amén de corroborar estos encuentros en esas
fraguas o patios trianeros, en Sevilla encontramos la mayoría de los café
cantantes adonde acuden los flamencos trianeros para cantar
bien en los encuentros que habitualmente se desarrollaban, o en las fiestas que tras estos espectáculos
se organizaran.
Pero los encuentros con el flamenco, con los
orígenes del cante jondo y Sevilla, los
podemos estudiar con total tranquilidad como se comprueba por los numerosos
estudios realizados, en núcleos como
Triana, Utrera, Lebrija y Alcalá de Guadaira, eso sí sin olvidarnos de
poblaciones importantes como Mairena del Alcor.
Si
en Jerez encontramos nombres, familias o linajes como los Paula, Sotos,
Agujetas, Moneo, Carpio, Marruro…iniciadores del cante como Tío Luis El Cautivo,
Tía María La Jaca, Tío Vicente Macarrón, Juanelo y el Señó Manuel Molina, en
Sevilla paralelamente aparecen figuras de la talla de los Pelaos, Ramón el Ollero, Frasco el
Colorao, La Andonda, Tío Noriega, los
Pavón o Juaniquín el de la Paula, Manolito de María… y geniales nombres como Silverio
Franconetti, Pastora Pavón la Niña de
los Peines, Pepe el de la Matrona o el maestro de todos los cantes: Don Antonio
Mairena.
Tanto en Sevilla como en
Triana o en cualquiera de sus flamencos pueblos: Alcalá de Guadaira, Lebrija,
Utrera, Morón, Mairena…, tienen su personalidad en cantes básicos como
tonás, siguiriyas o tangos pero parece
ser que el palo flamenco predominante en la comarca sevillana podría ser el
cante de la soleá.
Las primeras noticias que encontramos sobre
las soleares datan del año 1.782 y se debe a escritos de D. Antonio Machado Álvarez
(Demófilo) cuando comenta las bodas de un aguador o vendedor de agua gitano:
Tío Luis el de la Juliana. Seguramente esas llamadas Soleares serían muy
distintas a las actuales ya que las mismas noticias nos hablan de esos cantes,
con abundantes ritmos y bailados, por lo que se afirman que las primitivas
soleares se realizaron para bailar y provenían de esos antiguos jaleos pues
musicalmente y por su estrofa (tres versos) son idénticas.
La
mayoría de los flamencólogos dicen, el origen de este cante (pilar fundamental
del flamenco) no puede ser otro que ese
primitivo "Jaleo" o esa primitiva cantiña para el baile y así el
nombre pudiera derivar, según Demófilo, del de una mujer, Soledad o bien de
algunas letras viejas que pudieran empezar diciendo:
"que
grande es mi soledad..."
Como
se ha indicado anteriormente, la estrofa de las soleares coincide con la del
primitivo "Jaleo", esto es, un terceto octosílabo; pero existe otra
Soleá u otro estilo de Soleá, si se quiere más joven que la anterior, y que
consiste en una especie de cuarteta en octosílabos romanceada y cuando este
estilo se remata con un terceto y su primer verso es de tres o cuatro sílabas
se le llama Soleariya.
La
temática de las letras de la Soleá es variadísima pues, al igual que la
siguiriya, por Soleá también se canta al
amor, al dolor, a la muerte y desamor cantándose también por Soleá a todo tipo
de sentencias, sin quitar, quizá pinceladas de humor.
"El
día del aguacero
dime
dónde te metiste
que no
te mojaste el pelo."
Características
de las Soleares son sus variedades y su flexibilidad; hay quien afirma que es
el más flexible de los cantes y sus parentescos innumerables pues hay soleares
tangentes (como dice Ricardo Molina) con la petenera, la siguiriya, la bulería,
el martinete... son parientes dice de casi todos los cantes.
Tal
es la variedad de estilos de Soleá que de un estudio de Ricardo Molina se
reconocen 44 estilos distintos que corresponden a las siguientes modalidades:
-Soleares de Alcalá (incluidas la de
Joaquín el de
la Paula), 10
-Soleares
de Utrera (incluidas la de Joaniquín y la Serneta), 6
-Soleares de Frijones de Jerez, 3
-Soleares de Enrique el Mellizo, 2
-Soleares de Paquirri el Guanté, 2
-Soleares de Triana, 4
-Soleares Apolá, 3
-Soleares de Juan Breva, 6
-Soleares de Córdoba, 4
-Soleares de Málaga, 1
-Soleares que no se han podido clasificar,
3
Posiblemente
existan algunas más de carácter personal o incluidas en algunas de las escuelas
o modalidad geográfica en las que se pueden incluir para su estudio, escuelas
que a diferencia con las de la siguiriya, presente una que bien pudiera ser la
genuina madre de este grandioso cante: Alcalá de Guadaira o Alcalá de los
Panaeros.
Por
lo tanto debe quedar claro que no se habla de una soleá sino de variadísimos
estilos de soleá o lo que es lo mismo de soleares y de entre ellas una distinta
tal vez a las demás y recogida, como tantos otros trabajos, por el maestro de
Mairena del Alcor: La soleá de
Charamusco
viernes, 1 de noviembre de 2013
ENTREGA Nº51
2 DE NOVIEMBRE DE 2013
JEREZ (La fragua del Cante VI)
MERCÉ
LA SERNETA,
MERCEDES FERNÁNDEZ VARGAS, gran cantaora gitana, más
conocida con el nombre artístico de LA SERNETA, nació en Jerez de la
Frontera en 1840 y murió en Utrera en 1912. Vivió desde los veintitrés años en
Utrera, donde se inició como profesional del cante, debiendo haber actuado en
los cafés cantantes de su tiempo, aunque no han sido halladas hasta la fecha
referencias concretas de este supuesto.
Gozó en su época de un gran prestigio entre la
afición y entre los mismos profesionales más destacados, especialmente por su
personalísima soleá, estilo por el que ha creado escuela y sobre todo en la muchas reuniones privadas.
Según afirmó ella
misma en una entrevista publicada en 1901, el apodo de Serneta fue: "Porque
disen de un pájaro, que le yaman serneta, que es mu ligero, y como yo era mu
viva de pequeña, me decía mi mare: ¡Anda, que paeses una sernetiya! Y
Serneta me quedó".
Según Juan de la
Plata, vivió algunos años en Madrid dedicada a dar clases de guitarra a la
aristocracia. En esos tiempos que frecuentaba
a familias importante de la aristocracia madrileña escriben de ella aún
con edad avanzada recordaban la jondura de su estilo por soleá escribiéndose
también de su época final alejada del
arte cuando llegó a vivir del “fiado de
ropas, alejada del arte y de su gloria, dice Roberto de Palacio, que la entrevistó en 1895
en sus escritos sobre la Serneta en 1901
que gracias a Chacón, el notable
cantaor, pudo dar un concierto en el Liceo Ríus (Madrid). Los años no habían
pasado en balde por las facciones de la hermosa jerezana, y júzguese de la
sorpresa del público al oír a aquella vieja cantar por soleares como ya no se
estila. Los que la conocieron en sus buenos tiempos, recordaban su copla
predilecta.
El elogio más contundente sobre la Serneta,
su cante y su belleza, lo dejó escrito Fernando el de Triana: "En
esta gitana de sin par belleza, volcó la divina Naturaleza el tarro de la salsa
y el grado máximo del faraónico estilo del cante por soleá: su voz era de una
dulzura incomparable y entre los escalofríos que producían los duendes de sus
cantes y aquella cara bonita para virgen, no cabía más factor intermedio que el
oloroso vino de Jerez o la clásica manzanilla de Sanlúcar, complemento
necesario para estar a gusto en tan simpático ambiente”.
Cuando
murió la Serneta
la escuela quedó cerrá,
porque se levó la llave
del cante por soleá.
En 1963, Ricardo Molina teorizó así
sobre las soleares de la Serneta: "Con los cantes de Merced Fernández
Vargas hemos tenido mucha suerte. Conservamos cinco o seis soleares suyas.
Algunos cantaores, vivos aún, conocieron personalmente a la maestra de la soléa
y de ella aprendieron sus cantes. Tal, Pastora Pavón, que de niña pasó
temporadas en casa de la Serneta. A la Serneta le gustaba el cante de Pastora.
Tanto Pastora como su hermano, el gran Tomás, hicieron magistralmente los
cantes de Merced. También solía cantarlos Manuel Torre. Por su conducto han
llegado hasta nuestros días salvándose del olvido, pues la Serneta no llegó a
hacer discos. En las soleares de la gran cantaora jerezana late el alma de
Sevilla. Es la vieja y grave escuela de Triana la que se remoza en el arte
inimitable de Merced. Es un eco vivo y directo de la bravía Andonda el que
endulza y pasa del grito al gemido en las soleares de la Serneta. La difusión
de sus cantes fue enorme. Juan Breva y Chacón los hacían con frecuencia, y los
que muchos califican a la ligera de soleares de Juan Breva, son los de Mercedes
Fernández Vargas".
MANUEL TORRE,
Hijo del aficionado Juan
Soto, apodado Juan Torre por su estatura, nació en el barrio gitano de San
Miguel, concretamente en la calle Álamo el día 5 de diciembre de 1. 878. Hasta
llegar a ser conocido como Manuel Torre, Manuel Soto se inició con nombres como El Niño de Jerez, el
Niño Torres cantando en las fiestas de los flamenco barrios de su Jerez natal
pasando luego por cafés cantantes como los de La Vera Cruz y la Primera,
pasando luego a Sevilla y debutando antes de cumplir los veinticuatro años, concretamente
el 11 de Octubre de 1.902, en el Salón Concierto Filarmónico donde causó una
gran sensación por su rasgo gitano y por la jondura que a los cantes imprimía.
"Limonada de mi vía,
limonada de mi amor,
y allá arriba, y arriba,
y allá arriba los dos
y después de pasar
fatigas."
-Y con el tran, tran, tran,
tranteiro,
tran, tran,
tran,tranteiro.-
(Farrruca grabada por Manuel
Mairena)
Aunque
Manuel Torre fue un cantaor que destacara en cantes como la siguiriya, la
soleá, tonás, saetas o el fandango entre otros grandes palos, en Sevilla al
principio fue conocido por sus tientos y farrucas hasta el punto que algunos le
llamaban "el tranteiro".
De Manuel
Torre el genio de los duendes negros
llegó a decir Federico García Lorca que tenía “ la cultura en la sangre”,
con su voz laína y jonda interpretó y engrandeció como nadie sus célebres y
flamencos campanilleros quizá hoy en día su estilo representa la escuela la más
apreciada y de donde salieron cantaores con esos duende negros como Fernando
Terremoto de Jerez, considerándosele a Manuel Torre como el maestro del cante
gitano todavía no superado, maestro que siendo como era poseedor y dueño de la
mayor riqueza cultural que se podía tener con su arte, muere en Julio de 1.933
tan pobre que no tuvo ni para pagar su entierro que le costeara Pepe Marchena.
"Si algún día yo a tí te
llamara
y tu no vinieras.
la muerte amarga, compañera mía,
yo la apeteciera."
DON ANTONIO CHACÓN,
El
16 de Mayo de 1.869 nació en el flamenco Barrio de San Miguel de Jerez de la
Frontera el cantaor que más tarde fuera considerado como el Pontífice del cante
y quién con toda seguridad, más grandeza y
dignificación social ha dado al flamenco.
Ya
de pequeño a pesar de las regañinas de su padre al que ayudaba en su oficio de
zapatero remendón, demostró la afición que para el cante tenía, animándose a
seguir con las primeras monedas que en los bautizos de su barrio jerezano
ganara y actuando con tan sólo dieciséis años en el famoso café cantante de
Jerez del cantaor Juan Junquera, para luego junto con Javier Molina el tocaor y
el hermano de éste el bailaor Antonio, realizar
por los pueblos de Andalucía y Badajoz una gira que duraría varios
meses, recorriendo estos pueblos unas veces en burro otras andando y donde
además de entusiasmar a todos con sus portentosas facultades y su exquisito
gusto cantando, fue recopilando lo mejor de los cantaores y estilos que en cada
localidad encontraba y así ir ampliando su repertorio hasta convertirse en el
segundo cantaor enciclopedista de la historia del cante siendo su figura
solamente comparable con la de Silverio Franconetti.
"Solamente con mirarte
comprenderá que te quiero,
también comprenderás
que quiero hablarte y no
puedo."
El
26 de Julio de 1.886 en una fiesta ofrecida por el torero Manuel Hermosilla en
su localidad de Jerez se le presentó la ocasión de oír a Enrique el Mellizo y
de cantarle a su vez, quedando el gitano gaditano con tan buena impresión de
los cante del mocetón de Jerez que le proporcionó un contrato para que cantara
con él en la Velada de los Ángeles de Cádiz, concretamente en el café cantante
de la Feria del Perejil, siendo esto su revelación artística, ya que de aquí
fue contratado por los cafés cantantes de Utrera, hasta que en el otoño Silverio
se lo llevara para su café de Sevilla de la calle Rosario con un contrato de veinte pesetas, sueldo que
hasta entonces nadie cobró. Se puede decir que desde que llegó a este café
Antonio Chacón cambió todo el panorama del gran espectáculo que allí se
realizara.
" Yo he visto a un niño llorar
a la puerta de un camposanto
y en sus lamentos decía,
¡mare de mi corazón!
por mi mare son los llantos
que dolor de mare mía."
(Petenera de Chacón)
Fernando
el de Triana estudioso de todo lo flamenco tuvo la suerte de poder presenciar
varias veces escenas llenas de calidad flamenca como las que se realizaban en
el café de Silverio, contándonos en su libro Arte y Artistas flamencos como
todos los grandes artistas del cante, toque y el baile que por allí
desfilaron prescindieron de sus derechos
de antigüedad y decidieron cantar por delante de Chacón pues así tenían
asegurado el público y sus aplausos ya que de la otra forma, si Chacón cantaba
antes, que era cuando le pertenecía, el público se marchaba y así el público
quedaría hasta el final para presenciar la actuación del joven maestro, al que
ya se le empezaba a llamar Don Antonio, hasta bien avanzada la madrugada
dándose el caso que había días que eran las cuatro de la madrugada y parecía
que era las diez, nadie se movía de su asiento. ¡Llegó Chacón y acabó con el
cuadro!
Después
de ocho meses en el café de Silverio, cantó en Málaga para más tarde volver a
Sevilla y cantar en el café del Burrero durante dos meses, prodigando luego
actuaciones (siempre plenas de éxitos)
por toda Andalucía y debutando en Madrid en 1.912 actuando en el colmao de Los
Gabrieles, instalándose de forma definitiva en la capital de España de donde
partía para cumplir contratos que siempre tenía por toda España hasta que en el
año 1.914 marcha a realizar unos treinta recitales por América donde le anuncia
como El rey del cante.
Grande
como cantaor y aún más como persona, supo ganarse el respeto de todos cuantos
le rodeaban sin problemas de celos profesionales ni de raza ya que todos veían
en él al gran maestro que valorizó al cante y a los propios cantaores, siendo
su figura de porte venerable y obispal símbolo y jerarquía (como dice Blas
Vega) del mejor arte de la época, y lo mismo se encontraba presidiendo el
célebre concurso de Granada de 1.922, que cantando ante el mismísimo rey de
Italia, que estudiando en sus propias localidades los cantes abandolaos, los
mineros (en casa de El Rojo El Apargatero) o los antiguos fandangos de Granada
que le inspirara sus cantes por Granaínas y Media granaínas.
"La Virgen de las Angustias,
la que vive en la Carrera,
esa Señora lo sabe
si yo te quiero de veras."
(Media granaína de Chacón)
Como
se indica antes, fue Don Antonio Chacón el cantaor enciclopédico más importante
de la historia del cante sólo comparable con Silverio. Dominó todos los palos,
unos aprendidos en su Barrio de San Miguel y otros en su ir y venir a escuchar
a algún viejo cantaor que con pureza interpretara tal o cual cante, de tal o
cual localidad de la geografía flamenca. Se llegó a decir que si dinero ganó
cantando, más gastó escuchando. Lo cierto es que antes de morir en Madrid el 21
de enero de 1.929 nos ha dejado grabado un repertorio completo de todo su saber
flamenco y que sirve de fuente de quizá la escuela más amplia que del flamenco
tenemos y del que han salido innumerables artistas, algunos tal vez lamentables
pues adulteraran su cante pero otros han
sabido honrar al, para muchos mejor, cantaor de todos los tiempos.
Como
se ha indicado varias veces, la lista de flamencos jerezanos sería interminable
y los nombrados grandes genios de la
historia del cante, son ejemplos como El niño Gloria y su hermana o los que más tarde han ido llegando y que
merecería capítulos aparte, pues nombres
como Fernando Terremoto (padre e hijo), su hermana, al igual que
la saga de los Agujetas o la de tío Juane, El Sordera y su familia, los
Méndez con la Paquera a la cabeza, Los Moneo con Manuel o su hermano Juan el
Torta, La Macanita….han engrandecido y siguen engrandeciendo la
cultura de la sangre como diría Federico, ¡Siguen engrandeciendo a
Jerez y… al cante grande!