jueves, 17 de septiembre de 2015

Entrega nº 151

 La Levantica

Su creación durante el siglo XIX puede deberse, aunque no hay pruebas documentales de ello, a Pedro el Morato: juglar, trovero, tartanero, tratante, verdulero y artífice de otros cantes mineros, que personificaba perfectamente al típico cantaor de aquellos tiempos: pluriempleados, unas veces pagados por sus cantes y las más de ellas estimulados por una simple copa de cazalla, desgranaban y desahogaban sus penas y alegrías deambulando por donde hubiera gentes dispuestos a escucharlos. Ya lo dice Pepe de la Matrona en una de sus tarantas de origen popular:

                                               Me llaman Pedro el Morato 
                                               y soy natural de Vera.
 
                                                Con mi guitarrico en la mano
 
                                               vaya tela y venga tela
 
                                               ¡vaya telica de verano!


Además del mencionado Pedro el Morato, se conocen también como iniciadores de este palo flamenco a los conocidos Perico el Sopa o Chilares.

Muchos aficionados consideran a la levantica cante típico de los tartaneros,  uno de los más vibrante y quizás desconocidos de los cantes mineros, es un pues uno de los cantes también llamados de Levante y propio de los mineros quienes por la madrugada, realizaban camino del trabajo por lo que pasó a denominase como sus hermanos de la cuenca mineras murcianas como Cantes de madrugá.

Grandes artistas ha dominado este estilo entre los que encontramos a Juanito Valderrama, El Cojo de Málaga, Antonio Piñana, Camarón de la Isla o Encarnación Fernández y ¡cómo no! Antonio Grau Dauset “El Rojo el Apargatero” quien la denomina como la taranta propia de Cartagena.

En su estructura formal, la levantica, está compuesta de una estrofa de ocho sílabas, que sigue la de otros muchos fandangos: comienza con las últimas palabras del primer o segundo verso para formar el primer tercio melódico.

Musicalmente se distingue por los altibajos tonales, casi entrecortados, entre graves y agudos y la acentuación final de los tercios primero, segundo, cuarto y sexto; siendo los tercios tercero y quinto más alargados y melismáticos.




jueves, 10 de septiembre de 2015

Anda Jaleo, jaleo, ya se acabó .....

                                               JALEOS

Dentro de los cantes populares  andaluces que también   y "tan bien" se cultivan  en Extremadura, el Jaleo está considerado  como una palo flamenco primitivo y del que con el tiempo han derivado varios estilos de cantes y bailes, a los que muchos estudiosos denominan como cantes básicos de nuestro genuino arte.
el Jaleo al igual que otros muchos palos flamenco como el caso de los fandangos se realiza con la composición musical 3x4, aunque en este caso su viveza hace que nos recuerde los ritmos y compases del la bulería y de ahí que se diga que un primitivo Jaleo diera lugar a los primeros  tercios del cante por bulería.

En nuestro rico diccionario encontramos al vocablo Jaleo como: “Acción y efecto de jalear, cierto baile popular andaluz, tonada y coplas de este baile y también cuando se habla de una diversión bulliciosa y coloquialmente una pendencia, tumulto o alboroto.”

                                   Ay que merengue tiene ese dengue,
                                   ay que jaleo tiene el meneo,
                                    resuene el pandero resuene la gresca,
                                   y viva y reviva nuestra gitanesca,
                                   que es la sal de España y toda la tierra
                 
Volviendo a la teoría defendida por la mayoría de los flamencólogos además de la bulería, de los jaleos como estilos musical se tiene constancia durante el siglo XIX, cuando empiezan a calificarlos como cante “madre de soleares y cantiñas” y siempre hermanados con reuniones del mundo calé.
Nuestro inmortal poeta de Granada Federico García Lorca recopiló en su universal obra ejemplos de muchos estudios sobre todo el ambiente de la gitanería y como no en su “Anda Jaleo”, podemos ver la cercanía con el añejo:

                            Ande Jale
                                   ea paizano llegad,
                                   que aquí está la chaira,
                                   viva, viva Egipto,
                                   ea a bailar.

También en esa primitiva época aparecen concretamente en 1823 las conocidas Boleras del Jaleo ó 7 años más tarde el jaleo de los americanos en el ventorrillo de Isabel y los caleseros de Cádiz  y así gran cantidad de tipos o ejemplos variados de jaleos hasta que a partir de los cincuenta van apareciendo estilos como cantiñas, alegrías, soleares mientras que paralelamente y poco a poco  los genuinos jaleos caen en decadencia.

Su adaptación al baile deja patente y claro la influencia que ejerce sobre la soleá como se puede apreciar en los cafés cantantes de toda la geografía flamenca durante el siglo XIX, destacando sobre manera especial en la zona jerezana.

La estrofa de los jaleos es corta con tres versos o tercios, en concreto coincidiendo con una soleá corta, por otra parte los temas que se desarrollan en sus coplas suelen ser banales o jocosos, teoría que profundizan los defensores de  que las llamadas Chuflas gaditanas proviene de estos flamencos y primitivos Jaleos.










jueves, 3 de septiembre de 2015

Entrega nº 149

                                                 JABERA
    
Al igual que su hermana la rondeña es considerada como otro de los fandangos abandolaos aunque en este caso a pesar de ese mismo compás, se observa en la jabera ecos  de siguiriya y como dice Alfredo Arrebola los matices de la jaberas a diferencia de la dulzura de la malagueña, son graves, ásperos y duros, llevando todos sus tercios con soltura al cantaor. No obstante sus aires como puntualiza otro estudioso cual es Andrés Salom están más cerca de la malagueña  que del fandango, viéndose a través de la jabera parte del proceso por el que el fandango se hace malagueña.

                                                       "Si quieres que vaya a verte
                                                         échale al perro caena
                                                         que anteanoche me mordió
                                                         por ver tu cara morena".



La mayoría de los aficionados atribuyen el término jabera a la vieja leyenda  con cierto valor histórico de las dos hermanas del barrio de la Trinidad que al principio del siglo XIX solían vender en su puesto de habas la mercancía cantando y así el cante de las " haberas " se convertiría más tarde con la hache aspirada de los andaluces en jaberas, nombre de este tipo de cante.
                                                       Dos hermanas, dos mozuelas
                                                       del Barrio la Triniá
                                                       pregonaban por Jaberas
                                                       y desde entonces pa cá
                                                      las canta Málaga entera".

Al igual que sucede con la rondeña son cantes que generalmente se cultivan poco por lo que se hace aún más difícil su estudio, estando el Chato de Jerez y el Niño de Málaga entre sus más destacados propagadores.

                                         "Barrio de la Triniá
                                                     cuantos paseos me debes,
                                                    cuantas veces me ha tapao
                                                    la sombra de tus paredes.

         

jueves, 27 de agosto de 2015

"Se me mojaron las velas estando la mar en calma y fue por puras lágrimas que yo derramé por ella"

LOS PALOS DEL CANTE  -33-

JABEGOTE



Aunque menos conocido y dentro del grupo de los fandangos abandolaos uno de sus variantes es el llamado cante de los Jabelote o de los marengos el nombre  proviene de la jábega (tipo de embarcación que suelen emplear los marineros malagueños)  de donde sacamos el siguiente fandango:

                                  “Estando la mar en calma
                                    se me mojaron las velas
                                    y fue de las puras lágrimas
                                   que yo derramé por ella."

A diferencia de los otros estilos hermanos derivados  del primitivo fandango malagueño, en el jabegote su tercer tercio llamado verso valiente se canta con tonos muy altos.

Este peculiar y  marinero cante según los estudiosos de los variados estilos vernáculos malagueños se basaron  en un principio en las coplas que  solían hacer los pescadores o marengos cuando se realizaba la faena en tierra firme como repasar, coser  componer las artes de la pesca o embadurnar los peces, llamándose normalmente a quién trabajaba con la jábega que es un especial tipo de red o como se ha indicado antes la embarcación que ellos suelen emplear con el nombre de jabegote.


Juan Breva, maestro de todos los cantes malagueños y el Niño de las Moras que trabajó como jabegote en El Palo, puerto pesquero de Málaga, han sido los grandes impulsores de este marinero palo flamenco y tras ellos cabe destacar a Miguel López Castro, gran cantaor y sobre todo gran estudioso de todos los cantes del tronco vernáculo malagueño.


jueves, 20 de agosto de 2015

Entrega nº 147

LOS PALOS DEL CANTE  -32- 

GUAJIRA

Encontramos varios cantes de procedencia extra andaluza, originados tal vez por aflamencamiento de algunos cantares allende las fronteras andaluzas  traídos a Andalucía por gallegos o asturianos en su busca de labores y con el fin de establecerse en los puertos del sur, o bien cantes y bailes traídos de la América Latina, atangando sus ritmos y dándoles a esos sones suramericano aires flamencos o tal vez aires flamencos que se  introducen  en una época de nuestra reciente historia en  la América Central y del Sur por esos andaluces errantes "llevadores y traedores" de los compases de un lado a otro del Atlántico.

De los primeros  ya se ha comentado cantes como la farruca y el garrotín y entre los otros los popularmente conocido como cantes de ida y vuelta encontramos a palos como la Guajira, Milonga, Vidalita, Colombianas, Rumba...).

Sobre el cante de la Guajira hay que advertir que ya en las tonalidades escénicas del siglo XVIII, se advierte aires primitivos cubanos en unas canciones populares que más tarde se denominaron guajiras nombre debido a los campesinos blancos de la isla de Cuba llamados guajiros.


Al principio del siglo XX y con el aflamencamiento de estas estrofas de diez versos octosílabos, la guajira, alcanza una gran popularidad siendo interpretada  por cantaores como Juan Breva, El Niño de Cabra, La Rubia, Escacena, El Niño la isla, El Niño Medina, El Pena padre y el Mochuelo conocido como el más prolífero de estos cantaores en estos determinados palos y quién graba las primeras guajiras con títulos como: guajira vida mía, guajira de vuelta abajo, guajiras de los de Cuba; denominaciones muy similares con las guajiras cubanas llamadas en la isla caribeña  guajira "punto vuelta bajero y punto coreado".


                                    "Es mi mulata un terrón                         
                                      de azúcar canela hecho,
                                      que arrimándoselo al pecho
                                      quita el mal del corazón,
                                      ella vive con el don
                                      y a ningún hombre maltrata
                                      y si le llaman ingrata
                                      es más dulce que la uva,
                                      de la azúcar que hay en Cuba
                                      es la mejor la mulata."  

El contenido de los temas de la guajira tanto las versiones cubanas como en la flamenca suele se amorosos y de gran contenido popular y su facilidad musical para introducirse en los cantes festeros como lo realizara cantaores gaditanos es asombrosa y así lo demuestra los cantes grabados por Pericón o por el mismo Chano Lobato entremetiendo en sus bulerías giros de guajiras y haciendo parecer en su compás como si de un mismo cante se tratara.

                                    "Que vida más arrastrada
                                      es la del pobre carrero,
                                      picando la mula torda,
                                      picando el buey delantero.
                                      Con mi poncho y mi rebenque
                                      me paro en las cuatro esquinas
                                      pa tomar mate amargo
                                      de las manos de mi china.
                                      En el muelle de La Habana
                                      robaron un cobertor
                                      y el que lo robó decía
                                      por que lo pusiste al sol."


Estos cantes por su forma y su origen aunque adaptable como queda dicho a otros compases, son cantes eminentemente cultivados por cantaores payos, excepción importante de referencia sobre Curro Durse uno de los primeros intérpretes o El Mochuelo (pionero de estos estilos) Juan Breva, Niño Cabra entre otros y destacando como en todos los cantes de ida y vuelta Pepe Marchena y Juan Valderrama. 


jueves, 13 de agosto de 2015

¡¡Y de Graná.....GRANAINA!!

LOS PALOS DEL CANTE  -31-   
                                           
                                              GRANAINA
                
Al hablar de origen de las "Granaínas", hay que remontarse y recordar los viejos fandangos locales de Granada capital y de sus pueblos fandangueros como Almuñécar (con su fandango "robao del Río"), Baza, Puebla de Don Fabrique, Loja, Huétor - Tájar, Salobreña, Zafarraya, Los Hornos de Albuñol, sobresaliendo como narra Ricardo Molina Fajardo en su obra EL FLAMENCO EN GRANADA, los fandangos del pueblo de La Peza y de Güéjar - Sierra.

El fandango de La Peza llamado fandango "Pezeño" y divulgado por la cantaora de la localidad "La 'África", fue absorbido más tarde por el fandango de "Frasquito Yerbabuena" e incorporado al repertorio alegre de las zambras de los gitanos de Sacromonte mientras que del fandango de la localidad de Güéjar - Sierra, nos queda su característica primordial de fandango arriero como lo calificara Fernando de Triana después de comprobar según él mismo nos cuenta cómo éste fandango es interpretado por los mozos de esta localidad granadina durante los días de fiesta mientras rondan las ventanas de sus respectivas novias.

                                              

                                               "Soy de la Peza, pezeña,
                                       de los montes, montesina,
                                      y para servir a ustedes
                                      soy de Graná, granaína. "
                                          (Fandango de la Peza, popularizado por " La 'Africa ")
                                    
                                    "Esta noche no he venío
                                      temprano a pelá la pava,
                                      por vení con los amigos
                                      a echarte la serenata. "
                                                   (Fandango de Güéjar – Sierra



De estos fandangos con claros sones moriscos como dice Caballero Bonald podría nacer  al aflamencarlos sus intérpretes la granaína, apuntando la mayoría de los tratadistas de temas flamencos que quién le dio no realce sino creación fue el cantaor de Granada Francisco Gálvez Gómez, conocido en el mundo del flamenco como "Frasquito Yerbabuena". Pero  quien la engrandeció como a todos sus cantes fue el gran maestro Don Antonio Chacón, creador del otro estilo de granaína más brillante y larga en sus tercios y al que el mismo Chacón bautizó con el nombre de media granaína nombre con la que se popularizó y se le conoce.

Este estilo derivado del fandango granadino fue cultivado por otros cantaores quién al utilizarlo en algunas ocasiones como introducción de la malagueña, nos hace ver la también derivación que del fandango malagueño pudiera tener la granaína y así  el mismo Enrique "El Mellizo" nos lo trasmite a través de sus discípulos gaditanos Pericón y sobre todo Aurelio Sellés.

A partir de Don Antonio Chacón  se crea con el cante de la granaína y la media granaína una escuela generalmente de cantaores no gitano con la característica común en todos ellos de su timbrada voz y así resaltamos a Manuel Vallejo, quién alarga quizá en demasía los  tercios de la media granaína,  Pepe Tejada  (el Niño de Marchena o Pepe Marchena), Manuel Centeno, Canalejas de Puerto Real, El Pena padre y El Pena hijo, El Niño de Cabra, Jacinto Almadén, Aurelio Sellés, aunque éste último con un tono personal distinto al de los anteriores e imprimiéndole a las granaínas no el sello chaconiano del "bel canto" como dice Ricardo Molina sino el suyo particular y  propio de sus oscuras raíces del flamenco natural.

Al ser la granaína un cante que nace, se cultiva y populariza en la época tan desdichada de "la ópera flamenca" , no faltaron artistas que le diera ese aire a medio camino entre la copla popular y las derivaciones regionales del flamenco, introduciéndola en el mundillo del cancionero de la copla española como el caso de Angelillo.


Los temas de sus letras hacen generalmente alusión a las bellezas de Granada y su comarca sin olvidar referirse a cuestiones religiosa o de amor. En nuestro tiempo tanto la granaína como la media granaína son interpretadas en casi todos los festivales y peñas con gran acento personal y flamenco por parte de artistas que como Enrique Morente (Granadino del Albaicín), Pepe Meneses, Naranjito de Triana, Calixto Sánchez, Diego   Clavel, Chaquetón, José Mercé, Luis Caballero, Luis de Córdoba... entre otros, le están dando a estos cantes de Granada versiones rememoradoras.

                                        "Rosa si yo no te cogí
                                      fue porque no me dió gana,
                                     al pié de un rosal dormí
                                     y rosa tuve por cama,
                                    de cabecera un jazmín."
                                                     (Granaína de Chacón)  
                                                             






jueves, 6 de agosto de 2015

Ay Garrotín, que garrotán, que de la vera, vera, de San Juan.

LOS PALOS DEL CANTE  -30-

GARROTÍN

Palo flamenco perteneciente al grupo de cantes aflamencado, estilo que junto a la Farruca se incorpora a los compases del tango para aflamencar sus formas que recuerdan al principio las maneras que estos “chicucos”, pues así son llamados en un principio en Andalucía,  trajeron del norte español, cuando estos mozos allá por mediado del siglo XIX se aventuran a bajar al sur desde su Asturias o Galicia natal en busca de un mejor porvenir.

Aunque la mayoría de los estudiosos del flamenco coinciden en agrupar a estos estilos procedente del folclore galaico asturiano con el tango flamenco, existen otras teorías que emparentan al Garrotín con algún estilo de zambras del Sacromonte, otros le dan enfoque de cante de trilla al identificarlos con la garrotiada (reunión de campesinos asturianos para dar golpes o garrotiar al trigo  en la era y producir el desgrane, utilizándose para ello un palo o  garrote), tal vez traído a nuestra comarca en alguna época de trashumancia, señalándose por otra parte al garrotín como estilo creado por los gitanos catalanes de Lérida y Tarragona.


Al igual, también como la Farruca, el Garrotín alcanza la popularidad al principio del siglo XX, concretamente a partir de 1905, cuando el bailaor Faíco con la música también de Ramón Montoya, incorpora este estilo como palo flamenco a su repertorio.
                                  
                                             Que firmeza no tendría
                                                        el querer que puse en tí,
                                             que cuando tu me olvidaste
                                             la muerte sentí venir.
                                            Ay Garrotín, que garrotán,
                                            que de la vera, vera, de San Juan.


                                       
                                            

Una estrofa de cuatro versos de ochos sílabas con rima de forma asonantada en sus tercios pares, con un estribillo de dos versos como remate final de cada cante  forma este atangado cante que encontró en maestros como Manuel Torre o en la mismísima Pastora Pavón “La Niña de los peines”  exquisitos interpretes que engrandecieron este palo al principio del siglo XX, y que más tarde continuaran Rafael Romero, Antonio Mairena, José Meneses entre otros grandes. La artista catalana Maite Martín es una de las grandes cantaoras  que en la actualidad defiende con su arte la garantía de este estilo flamenco.

Otra característica del Garrotín que le asemeja con la Farruca es su adaptación más al baile que al cante y aunque destaca como se ha indicado anteriormente por la aportación de Manuel Torre con su cásico tran, tran treiro, treiro…o de Pastora Pavón, la mayor fama artística se consiguió más como palo flamenco patrás que para escuchar, con figuras históricas del baile como el “creador Faíco o la genial Carmen Amaya que le dio un impulso al Garrotín de alta escuela flamenca.