jueves, 14 de enero de 2016

Nº 168 LOS ROMANCES




                                             LOS ROMANCES

los antiguos corridos también   llamados   corridas  o  carrerillas que   es como se les  denomina a los romances en Andalucía, y se hace entre los cantes del grupo de las tonás por no utilizar, dada su antigüedad, los cantaores en su forma de cantar como si de recitados monorrimos se tratara, algún instrumento musical.

Estos romances o versiones gitanas de romances castellanos datan en algunos casos del siglo XV, consistiendo en sus orígenes en recitados libres con la facilidad de corromperse por la  tradición oral y por los sucesivos  reajustes  populares. Actualmente se conservan dos cantes basado en letras de estos romances fronterizos como son la Nana Moruna y la Giliana con aires bailables de soleares y alboreá.

Existe por estas razones la opinión de que fuera un primer romance quién originara las primeras tonás o raíces del cante jondo, pero estos corridos en algunos casos  todavía interpretado por algún viejo gitano, no deja de ser una más de las hipótesis que sobre el origen del cante se barajan.

Escribe Luis Suárez: “Desde 1958 en que descubrí una rara rama del romancero de tradición oral ininterrumpida entre los gitanos de Andalucía la Baja, he logrado tener el mayor corpus de romances de tipo épico e histórico que pueda hallarse en cualquier parte del mundo hispánico, incluyendo las comunidades sefarditas de Oriente.  Ello me ha permitido conectar esta recolección con los cuatro romances recogidos por Estébanez Calderón, en 1838, con las encuestas entre gitanos de Cádiz y de Triana de Manuel Manrique de Lara, en 1916 y con los dos romances recogidos en 1922 por Álvaro Picardo, en Cádiz.”

Pero, a la vez, se ha podido documentar esta costumbre de cantar romances viejos por los gitanos bajo-andaluces desde tiempos muy remotos. La deturpación y el fragmentismo de este Romancero particularísimo han propiciado la aparición de trozos y formulas romancísticas breves, de tres y cuatro versos, que han tomado una trayectoria distinta y a los que se les ha dado, en el tiempo, un nuevo cauce expresivo.

Bernardo del Carpio y los gitanos bajoandaluces.

El enorme caudal de textos y músicas del ciclo de Bernardo del Carpio recogidos por Luis Suárez, entre los gitanos de El Puerto de Santa María principalmente, no tiene otra explicación que la identificación de esta casta con el propio héroe del Romancero. Sus propias desventuras y el haber estado, en memoriales desgarradores reclamando la libertad de sus padres, esposos, hijos, hermanos, condenados a penas de galeras, en los arsenales o en las minas de Almadén, los ha identificado con un héroe que pasa toda su vida reclamando a Alfonso El Casto la libertad de su padre, el conde de Saldaña, preso, en el Castillo de Luna. Llega a tal punto su identidad que hasta adoptan su nombre, Bernardo, y su apellido, Carpio, desde el siglo XVI hasta la actualidad

                                  

                                                "Ven acá, hija Blancaflor,
                                                  lucerito de la mañana,
                                                  quítate el vestío de sea
                                                  y ponte el vestío de Pascua,
                                                  y a ese morito que viene
                                                 entreténmelo en palabras...."
                                      Trozo del Romance de El Rey Moro que  perdió Valencia - El Cojo Pavón -
                                             
                                              "Mi madre me metió a monja
                                                por reservarse mi dote.
                                               Me cogieron entre cuatro,
                                               me metieron en un coche,
                                               me pasearon por pueblos
                                              y a una y a dos a dos
                                              me iba yo despidiendo
                                             de las amigas que tengo. "
                                       (Del Romance de la Monja - José El Negro-)