sábado, 5 de enero de 2013

7ª Entrega 5/Enero/2013

3ª Fase: El Flamenco en el teatro (2)

      Concurso de Granada (sus inicios)

Fernando el de Triana, uno de estos buenos y añejos flamencos y flamencólogos, comentaría refiriéndose a la diferencia de los cafés a los teatros:

"¡Cómo se ponía el trayecto comprendido entre la calle Rosario y la calle Tarifa! Verdaderas bandadas de aficionados de todas las clases sociales comentaban lo que acababan de oír deseando de que llegara el momento de escuchar al otro ídolo para después enjuiciar con verdadero conocimiento crítico la labor realizada por dos competidores amistosos -se refiere a Chacón y Fosforito el Viejo, para añadir con alguna sorna, ¿Iría alguien hoy, de un teatro a otro, a ver a dos de esos niños de las milongas?” -Fernando de Triana (Fernando Rodríguez Gómez) Arte y Artistas flamencos, publicado en el primer tercio del siglo XX.

Otros cantaores de nombre importante en esta época fueron Marchena como maestro de este estilo, sin olvidar nombres como Valderrama y un sin fin de "fandangueros" discípulos de los anteriores.

Pero durante esta época el verdadero cante, los verdaderos palos flamencos, estaban aunque de forma recogida entre los viejos aficionados, entre las familias flamencas, bien guardado.  Y si  un grupo de intelectuales de la generación del 98 criticaba el flamenquismo que otrora salía de los cafés, otro grupo de intelectuales -poetas de la generación del 27- encabezados por el genial y músico inmortal Falla, firman un manifiesto, conscientes dicen, de la importancia que para la vida artística de los pueblos tiene la conservación de sus cantos primitivos y así organizan con motivo del Corpus de 1.922 en la ciudad de Granada el "Concurso de Cante Jondo de 1.922".

El concurso de Cante Jondo de Granada iba a representar a la postre un revulsivo de críticas positivas y negativas por parte del mundo flamenco pues el objetivo primordial, como dice el manifiesto, era la conservación de los cantos primitivos y para ello se organiza pidiendo la participación en exclusiva de los cantaores o cantaoras y bailaores o tocaores aficionados y no los profesionales, pues argumentaban que si cantaban Manuel Torres, Pastora Pavón "Niña los Peines" o Antonio Chacón, ¿cómo se iba a hallar voces entre los cantaores vuelto de espalda al mundo del flamenco comercial?, ¿cómo encontrar nuevos cantaores? Todos los profesionales entonces tuvieron duras reacciones sobre estas bases que la organización publicara ¿quién iba a cantar entonces? se preguntaba Centeno, "¡Los aficionados que cantan bien aceptan contratos, pues hoy se paga el cante!.., ¡los discípulos!,  ¿y quiénes son los discípulos?"

Enterados los organizadores de los problemas planteados por los profesionales, buscaron hasta encontrar la solución acertada cual fue la participación de éstos al final del concurso como artistas invitados y fuera de concurso. Pero no fueron éstas las únicas críticas que la celebración del concurso despertó. También tuvieron que leer de los distintos medios de comunicación actual (periódicos y revistas) opiniones muy duras y controvertidas hacia los organizadores y, ¡cómo no! otras muy aceptables del mundo de la España intelectual y de personajes de la cultura de otros países como del pintor inglés Wyndham Tyrol o del estudioso Georges Hilaire sin olvidar a los mencionados españoles como Hermenegildo Giner de los Ríos, Manuel Chaves y Gómez de la Serna. Por estas razones Felipe Pedrell (compositor y músico español que desgraciadamente moriría ese mismo año de 1.922, maestro de Albéniz y del mismo D. Manuel de Falla) escribía a Falla:  

"Diga usted a los amigos que el cante jondo lo estoy ahora cantando por dentro, pues ya sabe que si no estoy ahora en presencia de ustedes, lo estaré siempre en esencia con toda el alma. Les deseo un exitazo civilizador".