viernes, 6 de diciembre de 2013

Sevilla Flamenco V


 ENTREGA Nº 56      7  DE DICIEMBRE DE 2013 


… Y Sevilla (5) Lebrija
         Como consecuencia del contacto directo por el  ferrocarril entre Lebrija y Utrera, las reuniones entre familias de una y otra localidad han sido abundantes, es el caso de la casta de los Pinini  iniciada por Fernando Peña, por lo que esta estirpe tan flamenca está dividida entre ambas localidades.
         Pero Lebrija no solo está unida en el flamenco a Utrera sino también con Jerez ha mantenido un estrecho contacto, pues a estas localidades les unen características similares,  con unos aires en sus cantes particulares y diferentes al de otras zonas flamencas lo que con toda seguridad tanto le han beneficiado,  pues sus formas tan genuinas  y familiar de vivir y de interpretar  el flamenco han sido reconocidas por críticos y aficionados en general y qué decir de la gran cantidad de artistas que por Lebrija han pasado para  conocer de cerca y así beber de sus fuentes los jondos influjos de la comarca.
         Encontramos en Lebrija, ya comentado,  familias como los Pinini, los Peña con  figuras como La Perrata (nacida en Utrera) o sus hijos Juan Peña el Lebrijano y el tocaor Pedro Peña, con  el Lagañas,  los Bacán con Pedro Bacán o Inés Bacán, Lebrijano el viejo, Antonia Poza,  El Chozas,  la Rumbilla,  de quién descienden los Valencia, la Malena, Curro Malena,  Manuel de Paula, el Funi...
         Necesariamente esta pléyade de nombres fruto de la historia flamenca, de Lebrija, de sus reuniones, de sus fiestas privadas y familiares,  han logrado  que esta localidad sea reconocida internacionalmente.
         Ya más jóvenes encontramos artistas que van sobresaliendo como Anabel y José Valencia, Dorantes, Pedro Peña o Antonio Malena  que todavía  siguen aportando sus matices particulares pero que  en todos se conservan los aires primitivos heredado de sus ancestros.
         En 1863 en la localidad de Lebrija nació Pinini, un gitano de los más flamencos que dio esta bendita tierra, cabeza de toda una estirpe flamenca, tal vez de las familias gitanas más importante de la comarca, aunque Fernando Peña Soto (Pinini ) no fuera cantaor profesional, pues su oficio fue el de matarife, ha pasado a la historia flamenca como uno de los grandes y creador de un estilo muy peculiar en un cante de los puertos como las Alegrías, destacando sobre manera su personalísima cantiña, conocida por el mundo flamenco como Cantiña del Pinini, no en vano estuvo una temporada trabajando en Cádiz, de ahí el gusto de estos cantes que lo hicieran famoso pero que claramente son distintos a las cantiñas gaditanas, cantes del que disfrutaban las más importantes figuras del entorno quienes como otros muchos aficionados solían ir a su casa de Lebrija a oír cantar a este agradable matarife, que entre algunas que otras copas (cosa que nunca despreciaba) les interpretaba.
                                               "La Fuente Vieja
                                                 s'alborotao
                                                  porque Pinini
                                                s'ha emborrachao" 

                De sus nueve hijos, destacamos  nietos suyos que fueron grandes figuras  del flamenco como Fernanda y Bernarda  de Utrera, Bastián Bacán, Pepa de Utrera o el tío Benito,  biznietos como Inés o Pedro Bacán, familia de los Perrate (Perrate de Utrera, La Perrata, el Lebrijano, Pedro Peña….)
                                              
            Por esa misma época de Fernando Pinini, llega desde Jerez “Juaniquí” quién a la postre va a ser figura  importantísima en la configuración de los estilos lebrijanos. Juan Moreno Jiménez, "Juaniquí",  aunque jerezano, estuvo siempre muy vinculado con la ciudad de Lebrija imprimiendo, a la soleá un aire muy personal con ecos de la Serneta o de Triana pero sobre todo muy emparentada con  el puro estilo de Jerez. Cuatro fueron las creaciones de soleá a  las que le imprimió ese sello con tercios cortos y fuertes subidas tonales en los finales. Se dice de este cantaor nacido el 18 de marzo de 1862 y  compadre de Joaquín el de la Paula, que a partir de él se puede habla de soleares de Lebrija.
         María Fernández  Granados, La Perrata aunque nacida en Utrera en 1922, casi toda su trayectoria la realiza en Lebrija junto a su marido el tratante de ganado Bernardo Peña, el ser nieta de Perrate  le hizo ser poseedora junto a su hermano Perrate de Utrera de una gran herencia flamenca, puro  legado de Lebrija y Utrera que la supo transmitir a sus hijos y nietos, sobrinos, encontrándose nombres ante señalados como Los Bacán,  los Peña…                   
         María La Perrata  a pesar de dejarnos muy buenas grabaciones, no se dedicó profesionalmente al flamenco, nombres como sus hijos El Lebrijano o Pedro Peña, sus sobrinos Fernanda y Bernarda, El Turronero, Gaspar de Utrera o Pedro Bacán, pudieron sentir  los cantes tradicionales que se oían en su casa pues por allí desfilaron además de sus familiares más allegados, los más grandes maestros de todos  los rincones del flamenco como el mismísimo Antonio Mairena.


         En 1941 fruto de la unión de Pedro Peña y María Fernández,  La Perrata, nace en Lebrija Juan Peña el Lebrijano. Aunque con inicios de guitarrista,  de muy joven se da cuenta de sus virtudes como cantaor y los aprendizajes de su madre los va  asimilando poco a poco hasta convertirse en una de las grandes figuras, tal vez la más importante que dio Lebrija.
         El reconocimiento del Lebrijano como cantaor, se inicia a partir del Concurso de Mairena en 1964 donde obtuvo un gran  su triunfo por lo que desde entonces se dedica verdaderamente, cantando luego durante varios años para  Antonio Gades.




         Pronto lo consideraron como uno de los grandes de la época, destacando en él su afán por estudiar,  para más tarde interpretar de forma admirable la gran variedad de  estilos  con su flamenca y gitana voz como personal característica. Además de vivir intensamente el cante en su propia familia, lo que era fundamental, siempre ha sido considerado como cantaor de la escuela mairenista, al menos en el inicio de su carrera.

         Juan Peña Fernández independientemente de su defensa de la pureza, amén de su afán investigador de los estilos más jondo que desde sus reuniones familiares hereda, ha destacado sin lugar a dudas por la búsqueda de otras músicas, que algo haya tenido que ver con la historia del flamenco y ejemplo de esa  filosofía renovadora la encontramos en los encuentros en la que explora junto a una orquesta marroquí las posibles semejanzas u orígenes del flamenco con la música árabe.

        
         Paralelamente a la vida del Lebrijano, encontramos en esta flamenca ciudad artistas que como él,  nos ha hace disfrutar de su arte  flamenco heredado y aprendido desde la cuna como son los casos de  Francisco Carrasco Carrasco “Curro Malena”, se dice de Curro Malena “que su arte nace para cantar y transmitir algo que sale de muy dentro de su alma.”


         Más de una vez se ha comentado que Curro Malena es también un convencido de que sólo los pueblos perseguidos, los que padecen hambre de justicia y libertad, son capaces de cantar con jondura, como los buenos cantaores flamencos, porque "el dolor da grandeza".
         Manuel Valencia Carrasco “Manuel de Paula” también de familia gitana pues sus raíces descienden de buenas fuentes del cante y por lo tanto heredero de ese estilo tan familiar como todo el flamenco que caracteriza a Lebrija, realizó  varios discos  a tener en cuenta a lo largo de su carrera como Manuel Justicia.



         Inés Bacán, tal vez la última, hasta la fecha de la saga de los Pinini, hija de Bastián y hermana por lo tanto del gran guitarrista Pedro Bacán, cantaba en sus reuniones familiares y gracias al empeño de Pedro, empezó a cantar en público, vencer su timidez y lanzarse a los grandes tablaos y convertirse en una de las importantes de actual elenco artístico lebrijano.