jueves, 25 de febrero de 2016

Entrada nº 174 LA SEGUIRIYA (LOS PALOS DEL CANTE -57- )

LOS PALOS DEL CANTE  -57-

                                                  Seguiriya  (1) 



El cante por siguiriya aparece al principio sin guitarra por lo que se dice que están íntimamente emparentadas con las tonás. Es un cante gitano que se cantaba ya con personalidad propia hacia 1.830, siendo los primeros grandes siguiriyeros, según registra la historia flamenca y con siguiriyas conocidas, Francisco Ortega Vargas de Puerto Real (El Fillo) y el Planeta de Cádiz.

Casi todas las formas o modalidades conocidas fueron creadas por maestros gitanos en torno al siglo XIX. Es a mediado de este siglo (alrededor de 1.860) cuando se empiezan a separar del tronco común de las tonás, siendo los principales escenarios Jerez y Cádiz con los Puertos, permaneciendo Triana como más conservadora de estas primeras siguiriyas emparentadas con las tonás.

Hay teorías que quieren darle al vocablo o incluso al cante de siguiriya una derivación de la seguidilla castellana, pero ni musical ni estróficamente, como se ha demostrado por casi todos los folkloristas, existe tal familiaridad.

Escritores del pasado siglo, como Juan Valera, llamaron a la siguiriya playera refiriéndose a las endechaderas o plañideras (lloronas contratadas por cuenta ajena en los entierros de las personas pudientes) y como las citadas lloronas iban detrás del entierro ponderando las virtudes del  difunto, le llamarían las seguidas cuyo diminutivo dio lugar a las seguidillas.

 De ahí que el nombre de playeras (corrupción de plañideras) y el de siguiriyas (de seguidillas) coexistieran durante muchos años referidos al cante actual como siguiriya.
No todos los cantaores ni siquiera los historiadores de nuestro folklore han llamado de igual forma a este  hermético y mágico cante jondo y así Ricardo Molina, González Climent y García Lorca, al igual que Caracol, le decían Seguiriya, Antonio Mairena, como queriendo con el vocablo demostrar aún más su ascendencia y creación gitana, le llama al cante por Sigueriya. De todas formas todos sabemos y nos referimos al mismo cantar: siguiriya, seguiriya o sigueriya.

 La composición estrófica de la siguiriya gitana, a diferencia también de la seguidilla mancheña, se aproxima o es una endecha con cuatro versos hexasílabos el primero, segundo y cuarto y con once el tercero, aunque con dos hemistiquios de cinco y seis sílabas.
                                       "Yo no sé por donde
                                         ni por donde no
                                         se me ha liao esta soguita al cuello
                                         sin saberlo yo."

Pero el hecho de que las primeras siguiriyas estuvieran emparentadas con las tonás, se demuestra una vez más en que las primeras estrofas fueran de cuatro versos hexasílabos, añadiéndosele más tarde una exclamación como ¡Mare de mi alma! o ¡la pobrecita! o ¡compañerita!
                                          "Argún día por verte
                                            dinero yo daba
                                            (compañerita) ahora por verte
                                            güervo yo la cara."

 La música de la siguiriya es de gran solemnidad, su salía profunda, lastimosa, está constituida por un largo "quejío" que se va pausadamente alejando.

La riqueza de inflexiones modulante (según Falla) y los modos tonales de los sistemas musicales primitivos, le dan al cante por siguiriya ecos de restos elementos musicales por un lado árabe y por otro del canto litúrgico bizantino.

 Musicalmente la siguiriya se desenvuelve en ritmo libre, siendo la guitarra quien marca el compás. Muchos son los teóricos que han estudiado el ritmo y el compás, habiendo interpretaciones y transcripciones para todos los gustos destacando el del que la siguiriya gitana es un compás de amalgama: el de 7 x 8 distribuido en 2 + 2 + 3 y también en 2 x 4 + 3 x 8.

Sobre el año 1.870 existían de cuarenta a cincuenta modalidades distintas de siguiriya, conservándose hoy en día veinte siguiriyas diferentes. Tres son las escuelas primitivas y actuales de este cante, cuales son: Triana, Cádiz y los Puertos y Jerez, aunque dentro de ellas existen algunas diferencias sobre todo en las de Triana con irradiaciones en Sevilla, Utrera, Alcalá Lebrija y en Cádiz y los Puertos con La Isla.

La siguiriya, además de un primitivo cante, es también madre de un importante grupo de cantes que utilizan el mismo compás aunque manteniendo unas diferencias melódicas y en algún caso, a pesar de sus profundidades en contenidos y en formas, permanecen algo estancadas.