sábado, 1 de diciembre de 2012


        2.- BREVE HISTORIA DEL FLAMENCO.

Desde las primeras apariciones en público demostrables hasta las apariciones actuales, el flamenco se puede estudiar a través de varias y largas etapas o fases.
El hecho de que no existan testimonios fiables al respecto, no es sino una consecuencia de aquel oscuro ciclo vital de estos pueblos marginados. Aunque el flamenco no sea (desde luego) creación exclusiva de los gitanos andaluces, sí tenemos que considerar a estos como los principales restauradores de esa herencia musical que durante varios siglos se ha ido acumulando y forjando hasta convertirse con el tiempo en el Cante.

1ª Fase: de difusión.

Las primeras noticias que nos llegan de ejemplos de apariciones, aunque fueran de manera desordenada y tímida, de algunos cantes y bailes de estos gitanos lejos de su hogar (generalmente cuevas), es después de promulgarse por parte de Carlos III el ya conocido cese de persecución contra los gitanos.
Esto no quiere decir que estos gitanos salieran después de esa precaria libertad a penetrar en los sectores populares andaluces, sino que van poco a poco, en principio en reuniones familiares, cantando o bailando a su manera y con su propio compás canciones, temas musicales propios de la región que ellos adaptaban a su peculiar estilo, lo que no quiere decir que esos cantos que entre ellos cantaban y que al principio mantienen de forma secreta, perdiesen su íntima y dramática condición ritual, sino que estos pocos cantaores que lo sacaron a la luz promovieron los primeros y deliberados sometimientos a los primeros auditorios no gitanos fomentando además una peculiar competencia sobre todo en los estilos de "jaleos" y cantes de fiesta "festeros".
Estos primeros intérpretes gitanos irían por esta primera época (alrededor del último cuarto del siglo XVIII) de cortijos en cortijos, de pueblos en pueblos, "vendiendo" su arte para poder mal vivir cantando cantos como: olés, zorongos, seguidillas, fandangos.
Prueba literaria tenemos en las "Cartas marruecas", de Cadalso (1.789), aunque se redacta veinte años antes. En ellas narra a través de la "Carta VII" como un amigo musulmán, Nuño, explica sus experiencias de una noche que se perdió por el monte cuando iba camino de Cádiz, seguramente cerca de Jerez, encontrándolo un señor de buen porte que lo invita a pernoctar en su cortijo y donde curiosamente este "señorito andaluz" (así ya lo denomina Cadalso) tenía organizada una fiesta en la que destaca el ritmo de estos gitanos, jaleados con el compás de las palmas de un tal Tío Gregorio que al parecer llevaba este grupo de gitanos a la fiesta y en la que se puede decir que existen, aunque sea tímidamente, características flamencas.
Las primeras apariciones de gitanos interpretando los primitivos romances, corridos o tonás con otras variantes folklóricas andaluzas, como rondeñas, seguidillas o caleseras, las encontramos en las "ESCENAS ANDALUZAS" de Estébanez Calderón (1.840, una fiesta en Sevilla).
Pocos fueron estos primeros intérpretes de esta etapa de difusión o romántica, conociéndose nombres como tío Luis el de la Juliana de Jerez, El Planeta de Cádiz, El Fillo de Puerto Real como hombres más conocidos en los ambientes familiares gitanos y que se dedicaran a ir por esos cortijos promoviendo estos primeros compases del flamenco a la par que se ayudaban a malvivir.