viernes, 19 de julio de 2013

El Cante de Cádiz y los Puertos

ENTREGA Nº 36      20 DE JULIO DE 2013 
                       
Continuación de los Cantes de Cádiz y de los Puertos.

         La personalidad de esta comarca en la que predomina el llamado “sector intimista” frente al “artisteo”,  además del enorme caudal de cantes que en este solar se han ido forjando o del sello tan personal que se ha imprimido a los distintos palos, aconsejan un estudio pormenorizado y serio del conjunto de todos sus estilos
         La aplicación de métodos científicos y un trabajo de campo concienzudo, realizado en épocas en que pudo hacerse, ha dado abundante frutos y permiten acreditar la riqueza de formas que han influido en otros rincones de nuestro arte.
                  
            Y ejemplo de todo lo anterior lo encontramos en otro de los puertos de esta grandiosa comarca cantaora: Chiclana de la Frontera.  La Chiclana de la costa y de sus campos, de su gente emprendedora, de su gitanería flamenca y estudiosa de los cantes gaditanos más puros que bien pudiera representar Alonso Núñez “Rancapino” el gitano amigo de la infancia de José Monje Cruz, con el que empezara sus andanzas flamencas, Camarón y Rancapino ¡Cuántas aventuras flamenca, por tabernas, ferias, reuniones, fiestas…!

            Desde el año 1945, cuando naciera en Chiclana, el Hijo de Manuel Orillito, hermano de Orillo y nieto de la Obispa, destaca a pesar de su humildad y modestia como uno de los cantaores desde el último tercio del pasado siglo  con más pureza...Alonso Núñez “Rancapino” sigue las enseñanzas de los viejos que a través de su familia como su abuela la portuense Obispa, maestros como Aurelio de Cádiz o el propio Manolo Caracol. En 1977 obtuvo el Premio Enrique El Mellizo, en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba.

         Es considerado en la actualidad como uno de los grandes en los cantes de Cádiz y los Puertos.

            Hermano de Rancapino aunque algo mayor que él es Orillo del Puerto, Ramón Núñez, desde que naciera en Chiclana en 1932 hasta su muerte 72 años después ha vivido como su hermano en un ambiente netamente flamenco. Muy joven  se traslada al Puerto de Santa María, la ciudad de su abuela la Obispa, participando en multitud de reuniones.


         Desde los años sesenta del siglo XX  lo contratan en casi todos los  tablaos madrileños, participa también en las Noches flamencas de los cantes de los Puertos y prácticamente en todos los festivales de la provincia gaditana, como La parpuja chiclanera,  el festival de La Liviana de Puerto Real, La Petenera, La Bulería de Jerez, La Caracolá de Lebrija….entre otros

         Al principio de los años setenta estuvo en la compañía de Antonio Gades, fueron algo más de cuatro años en los que recorrió toda España y varios países del extranjero donde pudieron deleitarse del compás por bulería, de su magistral baile  y de la gracia tan del rincón gaditano que imprimía a sus tercios festeros.

         Dentro de esta comarca de los puertos encontramos también a Puerto Real y curiosamente aunque sin contar con grandes núcleos gitanos en sus barrios, esta zona de la bahía no sólo aportó al flamenco personalidad en sus estilos o genios del cante de los puertos como al Cojo Pavón, ya mencionado en las noches del cantes de los puertos, sino que tiene la suerte de  ver nacer entre sus hijos a uno de los grandes del cante gitano-andaluz: Francisco Ortega Vargas “el Fillo” vio su primera luz en este bonito pueblo entre los pinos y el mar como sucediera años más tarde con otro gran artista de nuestro arte como fue Canalejas de Puerto Real

         Otro tanto podemos decir de cantes que por esta comarca se han dejado oír, hasta el punto de hacerlo local y es que el cante de la liviana encuentra en el solar puertorrealeño acomodo como para que éste lo hiciera suyo, de algo habría de servir el ser una localidad umbral, puerta de la bahía gaditana, sitio de paso de tantos y tantos arrieros…y quién sabe alguno tuvieron que dejar constancia de esos ecos, de esos tercios que  nos recuerdan a la sierra, cantes que nos sirven de entrada a serranas y  usa de salía a siguiriyas y tonás.
         Es la Liviana un cante que goza de gran popularidad entre los aficionados puertorrealeño y que gracias a la labor de investigación y defensa de los flamencos de la localidad puertorrealeña  a través de sus años de concurso, se pude decir que no ha desaparecido.