sábado, 19 de abril de 2014

La Saeta - 2-

MUJERES QUE DEJARON Y DEJAN HUELLAS EN EL CANTE

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LA SAETA -2-

                            Pilatos te condenó
                                   ante el pueblo soberano.
                                   Han pasado veinte siglos,
                                   Y otros se lavan las manos.

Como sucede en los distintos palos flamencos,  los canten no se hacen igual en las distintas comarcas flamencas, se ha  dicho y comentado en innumerables artículos flamencos que por siguiriya no se canta igual en las fraguas de la  cava trianera que en los rincones jerezanos de Santiago o San Miguel, la zambra suena distinta en el Sacromonte  granaíno, así como el dejillo de Huelva con sus cantes es singular o que las Alegrías en Cádiz tienen como otro sabor, un pellizco y un ángel especial. Pues igual sucede con la Saeta y no sólo por lo de la formas distintas en  Puente Genil, las mencionadas cuarteleras, la Saeta Vieja de Arcos o las también comentadas Marcheneras sino que los mismos estilos saeteros, por martinetes, carceleras, siguiriyas…son distintas, tienen otros matices, variados melisma según la rica comarca cantaora en la que se siente ese aguijón en el corazón ante la plegaria al Cristo.
 En Jerez, donde impera el rancio estilo saetero por siguiriya encontramos como en sus muchos cantes cantaores y cantaoras que también dejaron sus huellas, es el caso de  Isabelita de Jerez de quién dijo el flamencólogo jerezano Juan de la Plata que era la embajadora de los cantes de Jerez.




Por otra parte otro  ejemplo de esas variedades de estilos lo podemos apreciar en este caso en esas saetas antiguas que el Alhaurín el Grande dedican en homenaje a la cordobesa María Zamorano la Talegona cantora que imprimía a sus primitivas saetas cordobesas una voz jonda plena de sentimiento.




En Huelva sus  saeta llamadas viejas o antiguas, encontramos tres pueblos con su personalidad en esta plegaria que desde tiempos remotos hacen especial su rezo, se habla de Ayamonte con largos  y continuados tercios que con aires como si se tratar de pregón, hacen la saeta al pausada y monótona.

En Moguer aparecen estilos según se refieran al de la Oración en el Huerto, la Justicia  o la Sentencia, una corta como la Oración en el Huerto o otras como las otros dos algo más larga y extensa y tal vez monótonas como las que se oyen en Ayamonte. Algo parecido ocurre en la cuna del fandango pues Alosno tiene también tres claros estilos saeteros propios, son lamentaciones con alargados tercio


Como sucede en Córdoba con María “La Talegona” encontramos en Málaga a una genial saetera: “La Faraona” como la llamara “La Niña de los Peines” por el especial empaque que poseía María Martínez Cardo,  tal vez la saetera más popular de la Málaga cantaora.  Mujer –“La Faraona”- que sirviera de ejemplo a nuevas generaciones como Ana Fargas o  Diana Navarro quién dice que la saeta es para ella un referente  por lo que le aporta y emociona cuando en la calle nota ese íntimo sentimiento al cantar directamente a la imagen de un Cristo o una virgen,  o la malagueña afincada en Álora Antonia Contreras que destaca por el poderío que imprime a sus estilos saetero pues a su inconfundible y privilegiada voz hay que unir los giros y musicalidad que imprime a su cante. El números de mujeres malagueñas es muy abundante pues no sólo tenemos a las mencionadas sino que en el ayer y en el hoy flamenco encontramos digna  heredera de esta escuela cantaora que nos ha ofrecido y nos ofrece  esos etilos que enlaza el martinete con la siguiriya de una formar personalísima como el ejemplo de Antonia Contreras.



Cada provincia tiene sus comarcas cantaoras y en las saeta tal vez se agudiza más pero en Cádiz sin duda alguna la amplitud de los estilos se encuentra repartidos por sus flamencas zonas, va de la siguiriyera, ya comentada de Jerez, a la vieja de Arcos o a la de los Puertos y Cádiz con claro sabor a cambios por martinete o también la saeta carcelera al compás de la horquilla como nos muestra la gaditana Carmen de la Jara.