viernes, 20 de junio de 2014

La Niña del Columpio

ENTREGA Nº 84   21 DE JUNIO DE 2014 

MUJERES QUE DEJARON Y DEJAN HUELLAS EN EL CANTE

                                               -15-

                            LA NIÑA DEL COLUMPIO

INES ORTEGA RIPOLL,  Esta cantaora y bailaora gitana fue conocida entre los que disfrutaron de su arte con el nombre artístico de LA NIÑA DEL COLUMPIO. Como cantaora llegó a rivalizar con la  mismísima  Pastora Pavón  “La Niña de los Peines”.

Tanto con su baile como  con su arte cantando,  la gaditana de la calle  Botica  deleitó a los muchos asistentes de los populares cafés cantantes de Sevilla, Madrid o  Jerez y tal vez por los comentarios de sus buenas  actuaciones en los mencionados cafés cantantes empezaron a compararla con  “La Niña de los Peines”.

Nació “La Niña del Columpio”  como antes se ha indicado en Cádiz concretamente en la casa nº 26 de la calle de la Botica el día 20 de marzo del año de 1892, su padre fue el conocido torero y cantaor  Sebastián Ortega “Chano”  y su tía la genial cantaora y bailaora Gabriela Ortega “Señá Gabriela”.
                                     
Su infancia fue dura pues con sólo un año se quedó bajo la custodia de su tía al perder en poco tiempo a su madre Josefa Ripoll y poco más tarde quedar huérfana también de padre.


De esta forma entra a pertenecer plenamente con la familia de “Los Gallos” pues “La Señá Gabriela” estaba casada con  el gran mataor de toros Fernando Gómez “El Gallo” y en su casa sevillana de la Alameda Hércules, Inés se crió con sus primos “Los Gallos”,   Fernando, Joselito o Rafael y con el que cantaor Caracol Viejo que sería el padre de una de las grandes figuras de la historia del cante Manolo Caracol.

                              Maribel Martin y niño la Leo por Bamberas

Estaba claro que perteneciendo a esa dinastía de los Ortega y conviviendo en esa Alameda Hércules  reunión y meca de  de lo mejor del arte del baile, cante y el toreo, tenía que salir una artista como “La Niña del Columpio”, llamada así por interpretar magistralmente  el cante de la Bambera, toda una artista,  pues no le faltó  a Inés ni herencia cantaora o bailaora ni fuentes flamencas en las  persona que fijarse para conseguir lo que fue y fraguarse en ella toda una grande.

                                   "Cuando me subo al columpio
                                    la sangre se me precipita
                                    y si me empujan con fuerza
                                    me entra la muerte chiquita".