sábado, 6 de diciembre de 2014

ENTREGA Nº 108 6 DE       DICIEMBRE DE 2014 

MUJERES QUE DEJARON Y DEJAN HUELLAS EN EL CANTE

                                               -38-

MARÍA SOLEA


Según aparece publicado con fecha del 20 de abril de 1985 en el periódico local Diario de Jerez, MARIA DE LA SOLEDAD FERNÁNDEZ MONJE,  cantaora y bailaora, más conocida por MARÍA SOLEÁ, vuelve  de nuevo a los escenarios cuando su hermano Fernando Terremoto desaparece en el año 1981.

 Nació esta sobrina de El Borrico de Jerez o de Tío Parrilla y Tía Juana la del Pipa en el año 1932, participando desde temprana edad en teatros y tablaos como bailaora y cantaora festera pero su vida artística duró poco tiempo pues pronto se retira de las actuaciones salvo alguna esporádica fiesta familiar o colaboración en algún que otro homenaje.


                               
Como se ha indicado anteriormente el fallecimiento de Fernando Terremoto supuso para ella un antes y un después de su vida artística ya que ella misma llegó a decir que su vuelta fue sencillamente para que no se perdiera esa forma tan jonda y pura que su familia aportara al flamenco, diría María Soleá  “Yo nunca había cantado en público cante grande. Pero ahora, desde que mi hermano se murió, pues yo no quiero que se pierda esta raza tan grande, como es la raza de los Terremotos.”

 El cante de María Solea,
         lo llevo tan dentro de su alma
    que nunca se podrá olvidar
   esta  gran cantaora gitana,
       porque será siempre inmortal
          para toda la afición de España,
 
A partir de entonces ha ofrecido numerosos recitales actuando en muchísimas peñas flamencas, siendo fijas en la mayoría de los carteles de los festivales flamencos de Andalucía y fuera de ella.

Su voz, su arte gitano y puro heredado de su familia, su embrujo tan personal ha quedado patente en sus grabaciones discográficas por lo que el “eco terremotero” su puede apreciar en la voz de María Soleá por todos los rincones del mundo.
Nos dejó esta flamenca jerezana a la edad de 73 años el 3 de noviembre del 2005 como consecuencia  de la diabetes que padeció durante sus últimos años, no sin antes demostrar a toda la afición que no se podía cantar con más gracia los cantes festeros de su primera época ni con más  jondura sus siguiriyas y soleares dejando constancia de que fue  una de las mejores intérpretes de este cante puramente gitano