sábado, 15 de junio de 2013

  ENTREGA Nº 31       15 DE JUNIO DE 2013


             Flamenco en Cádiz y los Puertos (1)

                                              
            El cante tiene un marco geográfico y lo que sí es incuestionable es que  su forma actual apareció a finales del siglo XVIII y principios del XIX entre Cádiz, Ronda y Sevilla y dentro de esta zona territorial situaremos: Utrera, Alcalá de Guadaira, Carmona, Mairena del Alcor, Morón de la Frontera, Puebla de Cazalla, Marchena, Lebrija, Osuna, Arcos, Medina Sidonia, Jerez, Los Puertos (Sanlúcar de Barrameda, Puerto Real, Puerto de Santa María, San Fernando, Chiclana y como no Cádiz, los flamencos, sus lugares de reunión, donde se escuchen sentir estos ecos primitivos será en las zonas más humildes de estas poblaciones, en las cuevas, en los ghetos, en los barrios gitanos Triana, San Miguel, Santa María...

            La zona geográfica comprendida entre la desembocadura del río Guadalquivir hasta nuestras salinas, se caracteriza por unos determinados estilos de cante a los que se ha llamado "cante de Cádiz y los puertos". En palabras de Julián Pemartín: "Denominamos así al grupo de cantes oriundos y propios de la región gaditana, que comprende las ciudades de Cádiz, Chiclana, San Fernando, Puerto Real, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda.

            Pertenecen al cante de Cádiz y  los puertos determinados estilos de siguiriyas y soleares, más las cantiñas, alegrías, mirabrás, romeras, caracoles, tangos, tanguillos y chuflas". Ahora bien, las cantiñas destacarían  como  cante más genuino de la bahía gaditana.

            Sobre el origen de estos cantes existen teorías diversas, y se ha escrito, incluso, que algunas alegrías son una adaptación de la jota realizada por los gaditanos.

            Se supone que estos cantes fueron creados a principios del siglo diecinueve. Se han considerado cantes más propios del andaluz que del gitano y también se ha dicho que cuando el flamenco iba adquiriendo presencia, a mediados del siglo diecinueve, no tenían para el cantaor el valor de otros cantes, como podía ser la seguiriya o la soleá.

            Eran los cantes festeros de aquella época, papel que actualmente comparte con las bulerías. Demófilo, en su "Colección de cantes andaluces" (1881), nos dice: «...al lado del hombre de sentimientos delicados que goza con la misiva triste de la seguiriya gitana o levemente melancólica de la soledad, encontramos el del espíritu alegre y bullicioso que va a recrearse con la música, también retozonas y alegre, de ese infinito número de composiciones, puramente andaluzas, conocidas con el nombre de juguetillos o alegrías».

            En principio eran cantes para acompañar al baile que con el tiempo fueron adquiriendo autonomía hasta alcanzar la categoría de cante para escuchar. Como característica principal de estos estilos gaditanos se ha señalado el compás, sin que esto quiera decir que esta propiedad sea exclusiva de los citados cantes gaditanos, sino que estos cantes se han ajustado con pleno rigor al compás requerido.
            El cante por soleá que podemos ver y oír a continuación, tiene todo el sabor del los primeros cantes de Cádiz y en la voz de  María la Sabina podemos comprobar lo rancio y jondo de este lastimero cante de la más pura escuela gaditana


             

            Los Cantes de Cádiz forman un grupo aparte dentro del flamenco que presentan unas características propias y que podíamos resumir en los siguientes aspectos:
A. Dentro del musical veremos en ellos:
   Tercios cortos
    Predominio del ritmo
    Escasez de lamentos
    Concentración  emotivo- expresiva
    Contención de sentimientos
B. Dentro del aspecto temático destacaremos que:
            El tema central de estos Cantes es la propia ciudad de Cádiz y los pueblos de su entorno. En este sentido se observa como en los Cantes de Cádiz se atribuyen a esta ciudad cualidades humanas, es decir la Cuidad se humaniza.
C. Dentro del aspecto geográfico:
            Los Cantes de Cádiz tienen un entorno definido dentro del cual se encuentran las ciudades de la Pentápolis Gaditana (Cádiz, San Fernando, Puerto de Santa María, Puerto Real y Rota), además de la Costa Noroeste (Chipiona y Sanlúcar).
            Es obligado en este Tema hacer referencia a la protagonista central de estos Cantes, es decir la ciudad de Cádiz.
            El cante jondo procede de Cádiz y de los Puertos (Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María, San Fernando, Chiclana de la Frontera, Puerto Real), esta zona constituye uno de los  soportes básico del flamenco en estos de lugares en los que se conserva el más rico yacimiento de los antiguos romances de los que nace ‘lo jondo’. Fragmentos de estos romances o corridos constituyen la expresión básica del cante por tonás. La toná, que viene de tonada, se interpreta siempre sin acompañamiento alguno.

            De la treintena que se conoce en la historia, tan sólo se conservan tres: la chica, la grande y la del Cristo. De las tonás derivan los martinetes —o cantes de fragua—, la carcelera, la debla y las saetas flamencas.