viernes, 9 de agosto de 2013


         ENTREGA Nº 39       10 DE AGOSTO DE 2013 

            Cantaores de Puerto Real:
                             
                             El Fillo  

                                   “Por la Iglesia mayor
                                     no quiero pasa,
                                     porque m'acuerdo e la mare mi alma
                                     y me echo a llorar”

           Aunque todavía hay estudiosos que disiente, la mayoría de los flamencólogos nos confirman que Francisco Ortega Vargas apodado El Fillo nació en Puerto Real a principio del siglo XIX, rincón de la provincia de Cádiz donde pasa este más tarde considerado rey de todos los cantaores los primeros años de su infancia hasta que siendo aún adolescente según nos cuentan Demófilo o  el mismo Bachiller de Osuna, Francisco Marín, se traslada a Sevilla atraído por el renombre de la gitanería de Triana donde conoció al Planeta y a la Andonda, gitana bravía, gran soleaera y mucho más joven que él de la que se enamoró.

         Fundamental fue para el Fillo conocer al patriarca pues del Planeta que le aconsejara con seguridad y parsimonia a la vez que le acompañaba en sus cantes con la guitarra, aprendió el Fillo esos sones antiguos a los que este cantaor generalísimo (como le llamó Antonio Machado y Álvarez) marcara su personalidad en todos los cantes aunque dominaba sobre manera las cabales, la caña, el polo y una petenera llamada Bola del Fillo, fue considerado puntal maestro especialmente  por siguiriyas


                                      
                        
         Característica  de Francisco Ortega fue lo grave y quebrado de su voz, prototipo de voz flamenca denominándose a partir del Fillo voz "afillá". Por lo que fue una voz  imitada desde entonces por innumerables cantaores que han reconocido en este gitano como a uno de los más famosos cantaores de todas las épocas hasta llamársele "Rubini del cante flamenco".
                                     
             Aunque tuviera el Fillo su residencia en el barrio de Triana, constantemente iba y venía a Lebrija, Alcalá, Morón Utrera, Jerez de la Frontera...por los cortijos y ventas donde era admirado y concretamente en Morón conoció a un chiquillo (al maestro le encantaban los niños) hijo de militar italiano y madre española que cada vez que escuchaba cantar al Fillo acudía y se acercaba hasta que él cariñosamente le tomaba entre sus brazos y le cantaba mientras le tenía sentado entre sus piernas; no podía tener mejor escuela este chaval que más tarde sería otro gran maestro del cante: Silverio Franconetti. Tanto le gustaba a Francisco la chiquillería que su compañera La Andonda le compuso el siguiente cante por soleá:

                                               “La Andonda le dijo al Fillo:
                                               ¡Anda y vete, pollo ronco,
                                                a cantarle a los chiquillos!”

               Francisco Ortega Vargas antes de morir probablemente en el año 1.878 dejó una herencia flamenca plena de pureza y gitanería llegándonos esas  siguiriyas, cabales, cañas, polos...  a través de su discípulo payo Silverio y de su otro discípulo, su sobrino el gitano del Puerto de Santa María Tomás el Nitri quién se lo enseña al hermano de Joaquín el de la Paula, Agustín Fernández y éste a su vez se lo trasmite a Juan Talega, que representa la fuente más fiel hasta llegar al último gran maestro estudioso de todos los cantes y excelente investigador de la pureza flamenca : Don Antonio Mairena.
 
               Tuvo el Fillo una familia muy flamenca pues aunque él fuera quién más destacara es importante recordar nombres como los de sus hermanos Juan Encueros y a Curro Pabla (Francisco de Paula), dedicándole el maestro a su hermano Juan un cante por siguiriya con motivo de su asesinato-apuñalado tal vez por celos de otro joven cantaor de entonces.

                                             “Mataste a mi hermano
                                               no t'he perdoná
                                               tú l'has matao liao en su capa
                                               sin jaserte ná."
                                               (Siguiriya del Fillo grabada por Antonio Mairena


         El padre de los hermanos Machado, Antonio Machado Álvarez “Demófilo” en su Colección de cantes flamencos editada en 1881, nos habla de dos cantaores puertorrealeños pertenecientes al principio del siglo XIX como fueron Moya, creador de dos tonás que llevan su nombre y Tío Manuel. No se conocen más detalles de estos cantaores salvo la catalogación que de sus tonás realiza Demófilo quién le asigna a las de Moya el lugar décimo quinto y décimo sexto mientras que el estilo del Tío Manuel lo inserta en el vigesimoquinto lugar.