lunes, 13 de enero de 2014


 ENTREGA Nº 61       11 ENERO DE 2014 

 

 

… Y Sevilla (7) Cantaores Ilustres

 

 

Manuel Jiménez Martínez de Pinillo (Manuel Vallejo) nació este cantaor sevillano en el año 1.892, dotado de unas facultades portentosas y con  una voz de característica similar a la de otros cantaores de su época. Sobresalió en cantes por Bulerías y Fandangos, palos en los que imprimía una gran personalidad y a los que dotaba de originalidad y brillantez.

           

           
Durante los años veinte y treinta del último siglo recorre la geografía española realizando múltiples giras y encabezando todos los carteles, alcanzando gran popularidad entre los aficionados, sobre todo de los amantes del fandango y a  los que gustaban oír  a los cantaores que en esta época (la de la llamada 'Opera Flamenca) abundaban y de la que Manuel Vallejo era uno de sus más importante artista.

 

                                  "Ni hermosura ni dinero,

                                   yo ya sé que tu no tiene

                                   pero quieres a mi mare

                                   por eso yo a ti te quiero

                                   como no te quiere nadie."

                                  (Fandango personal de Manuel Vallejo)

 

 

 

  En el año 1.925 obtiene Manuel Vallejo la copa Pavón, otorgándosele, el día 5 de Octubre del siguiente año  la segunda llave de oro que se tiene en la historia del cante, premio que le entrega el gran cantaor gitano de la época Manuel Torre  y que sería criticado por muchos buenos aficionados (todavía se critica), pues no se explican cómo se dio tan magno  homenaje a un buen cantaor  pero olvidándose de figuras como Pastora Pavón o el mismísimo Manuel Torre, maestros estos dominadores de  lo más puro del flamenco.

                                 

         En los cantes de Levante también aportó Vallejo su singular voz dándole al cante de la granaína y la media granaína un acento indudablemente particular, interpretando además de forma majestuosa, unos  villancicos flamencos, la saeta y la siguiriya de la que conocemos una versión en la voz del petenero "El Perro de Paterna" a la que este mismo cantaor llama Siguiriya no gitana.

 

 

 

                    

A pesar de haber sido un cantaor lleno de popularidad en su época, murió en el 1.960 con tal pobreza que no le quedó dinero ni  para su entierro, sufragando los gastos sus propios compañeros. Es uno de los casos trágicos que ha tenido el flamenco a lo largo de su historia.

 

                                  "Ese mi gusto sería

                                   que tu leyeras en mi pensamiento

                                    y así no podrías dudar

                                    que te quiero cada día

                                    que pasa bastante más."