viernes, 24 de enero de 2014


 

 ENTREGA Nº 63     25 ENERO DE 2014 

 
… Y Sevilla (9) Cantaores Ilustres

 La Niña de los Peines

Cuando se ha hablado de Silverio o de Chacón se ha dicho que fueron cantaores enciclopédicos, generalísimos, que han dominado todos los cantes y todos los hacían de manera magistral. Pues bien, de Pastora Pavón Cruz llamada la Niñas de los Peines no sólo se puede sino que se debe decir exactamente lo mismo esto es, cantaora genial, generalísima y dominadora de todos los palos flamencos, los que existían y los que ella con su especial don aflamencò  o le dio altura de cante grande.

          Todos los flamencólogos coinciden en que Pastora fue la cantaora más completa de todos los tiempos, representando en el arte flamenco lo más cercano a la perfección, como dicen Blas Vega o Ríos Ruiz "La maestría inmortal".

 

 

                                  "Péinate tú con mis peines.

                                            Mira que son de canela.

                                            La gachí que con mis peines se peine,

                                            canela pura se lleva."

                       

Estos versos de Tango  flamenco sirvió para que más tarde llamarán a Pastora Pavón con el nombre artístico de la Niña de los Peines, quedando atrás su nacimiento en el número 19 de la sevillana calle de Butrón, el diez de febrero de 1.890, su bautismo en la parroquia del barrio de la Puerta Osario, San Román y Santa Catalina, sus temporadas de niña en Utrera en casa de la genial creadora de un estilo de soleá Merced la Serneta quién quedaba admirada  del arte y de la inspiración de esta niña, a la que la insigne maestra mimaba y enseñaba esos sabios compases suyos por soleá que Pastora cantó mejor que nadie, o su debut en Madrid con tan sólo 11 años en el café del Brillante, después de actuar varias veces en la Taberna de Ceferino de Sevilla.

                       
María Pastora de la Santísima Trinidad, que así era su nombre completo, vivió siempre en un ambiente lleno de gitanería y arte flamenco pues de su familia son su hermano Tomás, al que algunos llamaron el mejor cantaor sevillano de todos los tiempos en los supremos cantes de siguiriyas, soleares y martinetes y su otro hermano Arturo, el  menos popular de los tres pero reconocido y respetado por sus conocimientos y personalidad en el flamenco y al que  nadie discutió su autoridad. Ricardo Molina sobre este triunvirato de geniales hermanos dice "se puede definir por las siguientes  virtudes: Pastora por su enciclopedismo magistral, Tomás por su "especialización" en los tres cantes supremos  de toná, siguiriya y soleá y Arturo por su profunda erudición".

                       
Aunque Pastora cantara como queda dicho de manera magistral todos los palos, destacó de forma  muy especial por su gracia en los cantes de compás, donde imprimía ese sello suyo que hizo que muchos aficionados  identificara los cantes de Pastora con los trianeros y así vemos sus tangos de Triana llamados a partir de ella y por ser su creadora tangos de Pastora, ¡Qué difícil es imitar, como muchos lo intentan, ese "gu, ru, gu.." a modo de estrambote que Pastora pone en sus tangos, o esas bamberas que La Niña de los Peines aflamenca a partir de unas tradicionales coplas de columpio dándole compas de soleá!.

 

 

                     "Ni los rayitos del sol

                                                  ni la estrella más bonita,

                                                  tienen tanto resplandor

                                                 como el de mi morenita.

                                                 La niña que está en la Bamba

                                                 no tiene pare ni mare.

                                                 sólo tiene mi cariño

                                                 que en el mundo es lo que vale.”

                                                (Bambera de La Niña de los Peines)                         

De ella dijo el escritor y flamencólogo Fernando Quiñones "La pastora de los largos rebaños de la pena y también la voz luminosa de la alegría jonda.", habiendo opiniones sobre Pastora como la de Caracol que decía que tenía la voz más gitana y bonita que había habido nunca, la de Ricardo Molina "Pastora es la encarnación misma del cante flamenco" o la del poeta de Arcos, Antonio Murciano "Como ha dicho el cante Pastora no lo ha dicho nadie."

              

A lo largo de toda su dilatada vida artística ha actuado en los mejores cafés cantantes y con los mejores cuadros, siendo siempre la estrella y lo mismo actúa en los teatros madrileños de Madrid-Cinema y Maravillas, que participa en el festival de Granada alternando con Manuel Torre, o  en la embajada de Italia ante el mismísimo rey italiano, de gira por toda España con Chacón, que contratada por Concha Piquer en el espectáculo "Las calles de Cádiz", dejando en todos  sabrosa huella de sus cantes, de sus tangos, de sus bulerías, bamberas, soleares... o de sus personalísimas  peteneras.


 
                                             "Mi marío no está aquí

                                                       que está en la guerra de Francia,

                                                       y estará buscando allí

                                                       a una pícara mulata

                                                    - al gurugú, al gurugú, al gurugú –

 

                                                      Debajito del puente sonaba el agua

                                                     eran las lavanderas, las panaeras

                                                    ¡cómo lavaban!"

                                                     (Tangos de Pastora)
               
Digno de ver eran esas Semanas Santas sevillanas al paso de las imágenes procesionales por debajo de los balcones donde solían cantar sus grandiosas saetas junto a otro gran cantaor de la época Pepe Pinto con el que se casó en 1.930 y con el que estrenó el espectáculo España y su cantaora, retirándose una vez que terminara la gira que con este motivo realizó por toda España.
                       
En 1.961 concretamente el 4 de mayo en Córdoba se le tributó un homenaje en el que participaron todos los grandes artistas de la época que la reconocieron otra vez    como la más grandes de todas las cantaoras al igual que harían el 19 de Noviembre, cuando se inaugura un monumento con su efigie en la Alameda de Hércules, poco antes de morir el 26 de Noviembre de 1.969 unos  días después de su marido.

           Ricardo Molina sobre este triunvirato de geniales hermanos dice "se puede definir por las siguientes  virtudes: Pastora por su enciclopedismo magistral, Tomás por su "especialización" en los tres cantes supremos  de toná, siguiriya y soleá y Arturo por su profunda erudición".