martes, 2 de septiembre de 2014

La Periñaca


ENTREGA Nº 94  2 DE SEPTIEMBRE DE 2014 

MUJERES QUE DEJARON Y DEJAN HUELLAS EN EL CANTE

                                           -25-

                            TÍA ANICA LA PIRIÑACA


“Cuando canto a gusto me sabe la boca a sangre”

Cuando leemos esta expresión, automáticamente nos viene al recuerdo la voz flamenca, tal vez, de más pureza que el cante jondo ha dado, la voz de Tía Anica la Piriñaca, la flamenca jerezana que mejor nos ha transmitido los cantes de Frijones o de tío José de Paula.


                                     


Nació Ana Blanco Soto, que así es su nombre en el barrio  jerezano de Santiago el 11 de abril de 1899 y ya desde su infancia escuchó a los viejos maestro pues siendo joven solía acudir a pesar de su época campesina a varias reuniones o fiestas flamencas  a las que se le invitada y donde se podría comprobar el dominio que  tenía para realizar  los cantes de soleá o siguiriya y sobre todo la influencia que en estos palos jondo tenía del gran maestro jerezano Tío José de Paula.



Jerez siempre la recordara
a Tía Anica la Piriñaca
cantando por Soleá
como todos los cantes
de su tierra que tanto
Arte le supo dar,
la guitarra suena y llora
de no poder de nuevo
tocarle a su emperaora,
todo sé ha perdido
ya no se oye nada,
ni los trinos de los pájaros
que en los árboles cantaban,
murieron sus grandes maestros
y ya nadie sabe nada,
como fueron aquellos grandes,
que en su Jerez cantaban,
como aquella gitana
que tía Anica le llamaban.


No obstante y a pesar de empezar muy joven a cantar, nunca lo hizo de manera profesional hasta  después de enviudar y sobre todo por la insistencia de uno los más grandes maestro como fue Don Antonio Mairena, quién solía y a escuchar sus cantes primitivos, jondo, sus tercios   (cómo a ella le gustaba) "rama de negro de los faraones" ( tronco negro del Faraón ) o los Egyptanos. Y quién la contratara para grabar junto al tocaor jerezano Manuel Morao  en La Antología del cante flamenco y gitano, fue la primera vez que grabó en discos.



                           

Tía Anica La Piriñaca,  con toda seguridad la última voz flamenca de más pureza flamenca fue como se ha dicho en muchas ocasiones la flamenca  de los pies a la cabeza con el cante más puro y gitano y  a pesar que nos dejara  en el 1.987, en Jerez donde vivió toda su vida y en toda la geografía flamenca se le recuerda y recordará como la cantaora que verdaderamente “Cuando cantaba a gusto me sabía la boca a sangre.”