jueves, 30 de julio de 2015

A galeras, condenaos por ser gitanos sin defenderse siquiera...

LOS PALOS DEL CANTE  -29-
GALERAS

En el año 1976  el cantaor de Lebrija Juan Peña Fernández “El Lebrijano”, hijo de Bernardo Peña y de La Perrata,  y el poeta Félix Grande  presentan para orgullo de los flamencos uno de los espectáculos flamenco más propio en sí mismo con el sentido de nuestro arte, con el sentido de los verdaderos sentimientos, con el porqué de tantos tormentos que un pueblo, que una raza, ha sufrido a través de tantos y tantos años. Nos trae a los sentidos  PERSECUCIÓN, una genial obra en dónde aparece palos nuevos o recordados de tiempos muy atrás y como por ejemplo el Cante de Galeras.
Cante de galeras, así  le gusta llamar  Juan Peña El Lebrijano a este parece ser cante prácticamente en el olvido, le llama Cante de Galeras, en lugar de cantes por Galeras y es que verdaderamente el sentido de estos sones tan lastimeros más que sonarnos a  un palo flamenco, podría haber sido creado como para  hacernos vivir, recordar, las ducas que los reos a galeras pasaron tras tan injustos tormentos,  nos recuerda con estos quejíos, nuestro Lebrijano, esos momentos por los que atravesó el pueblo gitano por el simple hecho de ser de la raza calé.
            
El cante de Galera es eso, un puro sentimiento de dolor, de condena sin defensa, y si la toná por Carcelera nos recordaba esos amargos ratos del presidio, en este caso el de Galera nos llega al alma por ser lo máximo de penas y suplicios…, duquelas  como las pasada en las galeras son inmensamente crueles y eso, entiendo, es al menos a mí lo que me transmite Juan Peña con este flamenco dolor del cante de Galeras.

Tal vez por eso ha tenido poca continuación, pero el tema da para más y sería de desear que este cante, renovado o creado por el Maestro de Lebrija, tuviera más continuidad y los buenos aficionado pudieran gozar con formas de este ”jondo estilo”.

La copla del cante de Galera  del dúo Juan Peña con su sensibilidad cantaora y la poética y lastimera pluma de otro de los genios de nuestro arte como fue Félix Grande es una estrofa de cuatro versos octosílabos con rima alternas los tercios pares con los impares a la que  el genial Lebrijano, a modo de estribillo, añade  una copla  de tres versos que va repitiendo.
                                               A galeras, a galeras
                                               condenaos por ser gitanos
                                               sin defendernos siquiera.

Musicalmente, aunque muchos quieren recordar estos  lamentos como un antiguo romance, otros, con toda seguridad los menos, la acerca a una bulería para escuchar. Mi modesta opinión es que estos quejíos de dolor de los presos en las Galeras es,  que al compás de una dolorosa nana, se lamenta con estos tercios tan flamencos, tal vez recuperado por Juan Peña al ritmo de  un primitivo romance.

                                               Con grilletes en las manos
y el agua hasta la rodilla
una hartá va de gitanos
sueñan y sueñan orillas.

A galeras, a galeras
condenaos por ser gitanos
sin defendernos siquiera
                                               mare mía de mis entrañas
Mare mía de mis entrañas.

Parar el tiempo yo quisiera, 
si eso estuviera en mis manos
que no vayan a las galeras 
mis niños que son gitanos.

Que pena tan grande, Dios mío, 
los golpes me han despertao, 
las lagrimas me han dormío..