jueves, 2 de abril de 2015

Jueves Santo LA SAETA -4-


        LOS PALOS DEL CANTE -13-


                                                             LA SAETA -4-


Jueves Santo Marzo 2015

A los andaluces nos llegan los “sentíos”  de la Saeta versos a modo de flechazos a través de los tiempos y así arriban también al corazón de los flamencos pues el cante flamenco como fenómeno abierto a todas las vivencias, no podía estar al margen de estas peticiones o quejas.

                                                   “Atormentao” y sin culpa
                                                     te llevan en una cruz.
                                                     Lo mismito trata el amo
                                                     Al campesino andaluz.

¿Qué es el flamenco sino expresión de muchos sentimientos? ¿Qué es el flamenco sino una forma de quejarse, de sentir?

¿Acaso ese “fraguao” de etnias de cultura primitivas que es el flamenco podría estar ajeno a ese sentimiento religioso de sus gentes?

Dijo Federico García Lorca que El Flamenco es un rarísimo ejemplar de canto primitivo.

El flamenco en palabras de Antonio Gala tiene entre sus grandes valores el de manifestar esa forma de quejarse de los grupos oprimido.



                            ESTILOS DE LA SAETA

Referente a los distintos estilos de interpretar la Saeta hay que volver también a esos hipotéticos orígenes, pues antes de que al principio del siglo XX bien el Cojo de Málaga, Centeno o Chacón aflamencaran estas letras de pasión, agonía y muerte del Cristo, aparecen las emanadas directamente de aquellos Rosarios de la Aurora introducidos  por Fray Pedro de Ulloa o las penetrantes de los frailes Capuchinos como las de Fray Diego José de Cádiz quién escribió cinco en total y que fueron conocidas como MISERERE, las del Pecado Mortal cantadas de madrugá y como las anteriores por frailes, Saetas del Prendimiento que se cantaban en Cabra y que consistían en intercalar fragmentos cantado en las ceremonias populares durante la Semana Santa.

Entre los años 1.800 y 1.840, la Saeta va dejando de ser un canto exclusivo de los monjes Capuchinos o Franciscanos para ir poco a poco a convertirse en un canto del pueblo aunque todavía sin las matizaciones del flamenco pues estas primitivas Saetas populares tenían formas sencillas,  livianas y tal vez musicalmente  pobre en su ejecución.

Eran Saetas autóctonas de distintas comarcas andaluzas llamadas: La Saeta Vieja de Córdoba, Las Cuarteleras de Puente Genil, La Samaritana de Castro del Río, La Saeta Vieja de Arcos, Las Marcheneras ...

Sobre estas últimas de la localidad de Marchena encontramos serias opiniones que nos afirman de que fue un epicentro saetero donde factores   históricos, sociales, musicales o religiosos aseguran a Marchena como cuna saetera y  así tenemos  las Cuartas de Nuestro Padre Jesús de Nazareno, del Dulce Nombre de Jesús, Del Señor de la Humildad y Paciencia o Carceleras de la soledad (todas basadas en coplas de cuatro versos), las Quintas y Sextas del Cristo de San Pedro de la Hermandad del Santísimo Cristo de San Pedro y María Santísima de las Angustias, formadas por estrofas de cinco o seis versos cada saeta. Todas creadas por los propios hermanos de las distintas cofradías.