viernes, 16 de agosto de 2013

ENTREGA Nº 40       17 DE AGOSTO DE 2013 

                        Cantaores de Puerto Real

              CANALEJAS DE PUERTO REAL

Juan Pérez Sánchez, nació en el año 1.905 en el  conocido y puertorrealeño  callejón del Obispo, descendiente en su tercera generación de la familia gitana de Jerez de "los Paquirri" de ahí tal vez la facilidad que siempre tuvo para acompasar cualquier canción y hacerla festera, pues sin duda el cante por bulería con su personalísimo sello fue su principal virtud dentro de su amplísimo repertorio.

 El apodo de Canalejas se debe a una característica de la época de comparar a la gente con personalidades de entonces aunque sin que faltara la picaresca  y las contradicciones propias de los tiempos y de este rincón salpicado de gracia y salero. Por lo tanto a él como a su hermano le pusieron  Canalejas y Moret respectivamente remedando su propia familia (tal vez el mismo padre) a sus hijos varones  con éstos célebres políticos con los que quizás tuvieran algún parecido o características en razón a sus formas de ser o de carácter "serio" el uno, "simpaticón" el otro comparable con los líderes de la segunda republica española. Lo cierto es que estos hermanos siempre estuvieron juntos en su infancia, tanto para buscarse "dos pesetas" con el marisqueo por estas ricas zonas de los puertos, como para ir a buscar alguna que otra fiesta por los entornos de su localidad natal (de los siete hermanos que eran, con Moret era sin duda con el que más hacía).

   Cierta noche fueron Canalejas y Moret al Teatro Real de San Fernando a escuchar a Manuel Torre, no quedando (al menos los buenos aficionados) contento con la actuación del genial maestro de los duendes negros y a la mañana siguiente, tal vez de madrugada, en la reunión que solían tener los cabales después de cualquier actuación se coló como de rondón el jovencísimo puertorrealeño y en medio de los aficionados allí presente se arrancó por siguiriya, haciéndole el cambio de Manuel Torre y dejando con apenas 13 años boquiabiertos a los grandes aficionados que en torno al maestro jerezano se dieron cita.

                                    "Eran tan grandes mis penas
                                      que no caben más
                                      porque me veo malito de muerte
                                      en el hospital."

                                   "Si algún día yo a tí te llamara
                                     y tu no viniera
                                     la muerte amarga, compañera mía
                                     yo la apeteciera."



 Esto iba a suponer algo muy importante para el futuro de este joven mocetón. Pues ya no se trataba de cantar, cosa que hacía con regularidad, por las bodas o bautizos de Puerto Real o algún cortijo de la zona, sino que se trataba de cantar en una reunión de cabales después de oír al gitano más puro que según muchos dio el cante; y cantando precisamente su particular  siguiriya, animándoles a seguir por esa línea de pureza los allí presente y regalándole (quizá su primer jornal) la nada despreciable cantidad por entonces de cincuenta pesetas. ¡Mucho tenían que mariscar Canalejas y Moret para conseguir diez duritos (como ellos mismos decían), y esa noche lo hizo Juan con un cante y a gusto con lo que hacía! 

         Pronto dejó Juan,  al menos de forma continua el marisqueo para intentar la "aventura" y trabajar en los astilleros conocido en Puerto Real como el dique, comprándose el mismo las herramientas necesaria para la carpintería y presentándose a examen que aprobaría más por su voluntad que por sus  destrezas  el oficio de carpintero, colocándose en el comentado dique como peón.

Mientras tanto seguía su vida flamenca entre reuniones, bodas, bautizos con alguna que otra actuación en los modestos cafés cantantes que habían en Puerto Real, San Fernando o en Jerez, cobrando las menos de las veces tres o cuatro duritos que le ayudaban a esos gastitos que ya nuestro cantaor empezaba a tener, pues ya se producían sus pequeños escarceos con los amigos dentro del ambiente flamenco cosa que al puertorrealeño le encantaba.


                                              "Al toquee de una campana
                                                iba un condenao hacia la muerte
                                                al doble de una campana,
                                                lleva un crucifijo al cuello
                                                y mirando al cielo exclama:
                                               ¡Dios mío!, ¿Qué habré yo hecho?"

             Además de los cantes del Torre le gustaba a Canalejas realizar los del otro gran maestro de Jerez, el Niño Gloria sobre todo sus fandangos y saetas, sin que faltaran los tangos, soleares o bulerías de la Niña de los peines.
Era este su amplio repertorio con la incorporación de algún tímido fandanguillo que modestamente  empezaba el mismo a crear sobre todo en principio en lo que a letra se refiere, para más tarde imprimirle su sello personal a este cante que le diera fama.

En uno de estos cafés cantante de la localidad de Puerto Real, estuvo cierto día un aficionado flamenco que trabajaba como inspector de hacienda de la compañía trasatlántica y se asombró de las buenas maneras que este peón carpintero tenía con los rebuscados tercios de los cantes a compás diciéndole según  cuentan los mismos miembros de su familia:

                                  ¡Niño, tu trabajas aquí con lo que vales!

El conocer a este inspector de la compañía naviera y la amistad con Rafael Cabeza cocinero del Magallanes, padre a su vez de un buen aficionado de la localidad, hace que se traslade a Barcelona como polizón en el mencionado barco, empezando para Juan su aventura flamenca en Barcelona.

                                               "Porque volar no podía,
                                                 un pajarillo temblando,
                                                 porque volar no podía
                                                a mi me decía piando:
                                               ¡Llévame a la mare mía,
                                                que ya me estará buscando!
                                                                                 
          
         Ya en Barcelona y de la mano del mencionado Rafael Cabeza, frecuentó los lugares donde el flamenco tenía lugar, empezando pronto a darse a conocer, unos dicen que con el nombre de Niño de Jerez, otros con el de Canalejas de Jerez como para abrirse más camino en este difícil mundillo, pero lo único cierto es que utilizó el nombre por el que siempre fue conocido y que llevara con orgullo por toda España: Canalejas de Puerto Real.

 A partir del año 1.932 comenzó a tener gran popularidad y aunque Barcelona le sirviera en principio y de manera circunstancial de base, va actuando de forma alterna por Valencia y por Madrid, donde debuta con el Pena hijo y con el célebre Angelillo en el Salón Olimpia, hasta que en el año 1.934 junto a José Cepero, se presenta en el conocido y desaparecido Circo Price de Madrid.

                                              "Rocío ¡ay! mi Rocío
                                                capullito florecío,
                                                de pensá en tu quereres
                                                voy a perder el sentío,
                                                porque te quiero, mi vida,
                                                como naide t`ha querío
                                                Rocío, ¡ay!, mi Rocío."




          Esta creación de Canalejas, cantada con su estilo peculiar por fiesta, supuso la novedad del año 34 y pedida constantemente por el numeroso público que acudía a verlo en su primera gira por toda la geografía española en unión de Pastora Pavón la Niña de los Peines y de José Tejada (Pepe Marchena), realizando a partir de entonces abundantes giras junto a Pastora, Pepe Marchena, el Sevillano y todos los grandes artistas de entonces a la par que grababa por vez primeras estos cantes con este su peculiar estilo, con "Rocío" como su principal aportación a la discografía flamenca por entonces.


          Durante los años 1.935 y 1.936, va actuando por los distintos teatros de España hasta que al empezar la guerra civil que le coge entre actuaciones por Sevilla y Jaén, decide quedarse a vivir mientras dure la contienda en la capital jienense.

                                                           "Entraba por la ventana
                                                             en la prisión que sufría,
                                                             entraba por la ventana
                                                             una paloma y traía
                                                             desde tierras muy lejanas
                                                             besos de la mare mía."
                                                  
Pasada la guerra civil española y después de haber estado preso en la cárcel de Chupones en Puerto Real, probablemente por problemas de sus ideas políticas (parece ser era republicano), o por la zona donde la cayó el movimiento nacional, se estableció definitivamente en Jaén donde ya conocía a la mujer que iba a ser su esposa y la madres de sus tres hijos.

         En el año 1.939 retorna de nuevo a los escenarios, comenzando con un espectáculo en la plaza de toros de Cádiz, al lado de la Niña de los Peines y el Sevillano, realizando a partir de entonces varias giras por casi todas las provincias de España,  en compañía de los mejores artistas de entonces de esta época conocida en el flamenco como la época de le ópera flamenca.
         Destacó, el cantaor puertorrealeños en  actuaciones junto a Pepe Marchena, sin faltar dos circunstancias importante a lo largo de su vida como eran su cita obligada todo los años a la semana santa jienense para cantarle (según promesa suya) la saeta a Nuestro Padre Jesús, y sus constantes visitas a su pueblo natal para ver a sus familiares (todos de la villa puertorrealeña) o reunirse en reuniones flamencas con la gran cantidad de buenos amigos y no menos aficionados que Canalejas siempre tuvo en este rincón suyo por el que él siempre tuvo un gran apego.
         A pesar del comentario que en cierta ocasión hizo él al periodista Tico Medina cuando le pregunta sobre su vida en Jaén y no en "su Puerto Real", respondiendo Canalejas que en Jaén se hacía los huevos con aceite de oliva y en Puerto Real con brillantina, lo que ocasionó verdaderos disgustos entre los puertorrealeños al no interpretarse la frase con el sentido que la quiso decir,  cosa que más tarde el propio Canalejas aclararía.

Antes de dedicarse, según nos cuentan flamencólogos como Manuel Ríos Ruiz, González Climent o Juan Antonio Ibáñez, a los concursos (sobre todo de los cantes de Levante), realiza su debut en el famoso tablao de las Brujas de Madrid en 1.960, pasando luego al llamado Torres Bermejas.

  De entre los muchos premios que cosechara en la última etapa, antes de morir en l.966, destaca el primer premio de cantes de Levante en el Concurso Nacional de Córdoba en l.964 y el segundo para profesionales de Cartageneras, celebrado en la localidad de Cartagena y que ganara de manera brillante otro gran artista de la época Bernardo el de Los Lobitos en l.965, sin olvidarnos del año l.963  cuando triunfara de manera espléndida en el Concurso Nacional de Cantes mineros que ce celebra anualmente en la Unión, obteniendo la famosa y codiciada Lámpara Minera.

         Aunque ha sido Canalejas, un cantaor poco estudiado, de él concretamente Ríos Ruiz comentó en cierta ocasión que " entre la maraña de sus cuplés por bulerías, existía en él un sedimento flamenco digno de atención", comparándole con Manuel Vallejo y con Pepe Pinto como cantaores que necesitaban revisarse por parte de los estudiosos.

Por otra parte Juan Antonio Ibáñez, diría del cantaor puertorrealeño que guardó siempre el equilibrio de un vivido sentido profesional junto al amplio conocimiento de un arte que dominaba, mientras que el famoso y no menos importante flamencólogo Anselmo González Climent, destacó sobre sus cantes festero la personalidad y lo acompasado de sus bulerías llenas de popularidad e imitación, dándole importancia también (además de por su personal estilo festero), a las saetas por Canalejas interpretadas, considerándolo  como brillante saetero que compitió con personas de la talla de Pastora Pavón (La Niña de Los Peines), del Gloria o de Vallejo, sin olvidarse de la dulzura que imprimía a los cantes de Levante o del fandango, siendo un intérprete según el mismo González Climent comentara con un repertorio amplio sin duda en palos poco cantado en esa difícil época flamenca, con cantes como: La Rosa, El Polo, La Serrana, o la misma Policaña de la que el propio Canalejas diría a su hijo Fernando como se doblan los tercios del polo para llegar a través de este macho y los ayes característicos a doblar el polo por la caña como estrambote o lo desconocido de su cante por soleá, como le diría a su familia el Maestro Don Antonio Mairena: "tu padre por bulería es un genio, aunque conoce todo o casi todos los palos".

 Pero no acaba lo relacionado con el flamenco al desaparecer Canalejas de Puerto Real en Diciembre de l.966 en lo que a su familia se refiere, pues ahí están sus hijos Fernando y Manuel con sus actuaciones por su Jaén natal y provincia, aunque no sean profesionales, dejando ese sabor o "ese gustito" al oírsele como si de una escuela flamenca se tratara; Ahí está también su sobrina la puertorrealeña Constanza ganadora de varios concursos de saetas y fiel intérprete de los cantes de su tío Juan, hija ésta de su hermana Ana y de su cuñado y gran aficionado y compañero de no pocas juerga de Juan el conocido popularmente en Puerto Real como "el Peluca", al que le dedicara varios fandangos nuestro cantaor con motivo de un accidente importante que tuviera, sin olvidarnos de su otra sobrina la gaditana al que él desde pequeña, presentara en el mundo de espectáculo y que   después  de estar algún tiempo algo retirada ha vuelto al canta hace unos años con unos bríos y un compás digno de elogio y ahí está como una de las mujeres más importante de lo flamenco y sobre todo de los cantes de Cádiz: Mariana Cornejo.


viernes, 9 de agosto de 2013


         ENTREGA Nº 39       10 DE AGOSTO DE 2013 

            Cantaores de Puerto Real:
                             
                             El Fillo  

                                   “Por la Iglesia mayor
                                     no quiero pasa,
                                     porque m'acuerdo e la mare mi alma
                                     y me echo a llorar”

           Aunque todavía hay estudiosos que disiente, la mayoría de los flamencólogos nos confirman que Francisco Ortega Vargas apodado El Fillo nació en Puerto Real a principio del siglo XIX, rincón de la provincia de Cádiz donde pasa este más tarde considerado rey de todos los cantaores los primeros años de su infancia hasta que siendo aún adolescente según nos cuentan Demófilo o  el mismo Bachiller de Osuna, Francisco Marín, se traslada a Sevilla atraído por el renombre de la gitanería de Triana donde conoció al Planeta y a la Andonda, gitana bravía, gran soleaera y mucho más joven que él de la que se enamoró.

         Fundamental fue para el Fillo conocer al patriarca pues del Planeta que le aconsejara con seguridad y parsimonia a la vez que le acompañaba en sus cantes con la guitarra, aprendió el Fillo esos sones antiguos a los que este cantaor generalísimo (como le llamó Antonio Machado y Álvarez) marcara su personalidad en todos los cantes aunque dominaba sobre manera las cabales, la caña, el polo y una petenera llamada Bola del Fillo, fue considerado puntal maestro especialmente  por siguiriyas


                                      
                        
         Característica  de Francisco Ortega fue lo grave y quebrado de su voz, prototipo de voz flamenca denominándose a partir del Fillo voz "afillá". Por lo que fue una voz  imitada desde entonces por innumerables cantaores que han reconocido en este gitano como a uno de los más famosos cantaores de todas las épocas hasta llamársele "Rubini del cante flamenco".
                                     
             Aunque tuviera el Fillo su residencia en el barrio de Triana, constantemente iba y venía a Lebrija, Alcalá, Morón Utrera, Jerez de la Frontera...por los cortijos y ventas donde era admirado y concretamente en Morón conoció a un chiquillo (al maestro le encantaban los niños) hijo de militar italiano y madre española que cada vez que escuchaba cantar al Fillo acudía y se acercaba hasta que él cariñosamente le tomaba entre sus brazos y le cantaba mientras le tenía sentado entre sus piernas; no podía tener mejor escuela este chaval que más tarde sería otro gran maestro del cante: Silverio Franconetti. Tanto le gustaba a Francisco la chiquillería que su compañera La Andonda le compuso el siguiente cante por soleá:

                                               “La Andonda le dijo al Fillo:
                                               ¡Anda y vete, pollo ronco,
                                                a cantarle a los chiquillos!”

               Francisco Ortega Vargas antes de morir probablemente en el año 1.878 dejó una herencia flamenca plena de pureza y gitanería llegándonos esas  siguiriyas, cabales, cañas, polos...  a través de su discípulo payo Silverio y de su otro discípulo, su sobrino el gitano del Puerto de Santa María Tomás el Nitri quién se lo enseña al hermano de Joaquín el de la Paula, Agustín Fernández y éste a su vez se lo trasmite a Juan Talega, que representa la fuente más fiel hasta llegar al último gran maestro estudioso de todos los cantes y excelente investigador de la pureza flamenca : Don Antonio Mairena.
 
               Tuvo el Fillo una familia muy flamenca pues aunque él fuera quién más destacara es importante recordar nombres como los de sus hermanos Juan Encueros y a Curro Pabla (Francisco de Paula), dedicándole el maestro a su hermano Juan un cante por siguiriya con motivo de su asesinato-apuñalado tal vez por celos de otro joven cantaor de entonces.

                                             “Mataste a mi hermano
                                               no t'he perdoná
                                               tú l'has matao liao en su capa
                                               sin jaserte ná."
                                               (Siguiriya del Fillo grabada por Antonio Mairena


         El padre de los hermanos Machado, Antonio Machado Álvarez “Demófilo” en su Colección de cantes flamencos editada en 1881, nos habla de dos cantaores puertorrealeños pertenecientes al principio del siglo XIX como fueron Moya, creador de dos tonás que llevan su nombre y Tío Manuel. No se conocen más detalles de estos cantaores salvo la catalogación que de sus tonás realiza Demófilo quién le asigna a las de Moya el lugar décimo quinto y décimo sexto mientras que el estilo del Tío Manuel lo inserta en el vigesimoquinto lugar.


viernes, 2 de agosto de 2013

ENTREGA Nº 38       3 DE AGOSTO DE 2013 
Puerto Real: sus cantaores y el cante de la Liviana (2)

          Teniendo en cuenta que el cante por liviana apenas se escuchaba y todavía le amenaza el peligro de extinción, durante  más de treinta años la peña flamenca de Puerto Real, denominada Peña Canalejas de Puerto Real, ha ido organizando  años tras años un concurso de Cantes por Livianas, por donde han pasando infinidad de aficionados y algún que otro profesional, poniéndole así un modesto pero importante grano de arena para la conservación de este importante palo flamenco. Sin embargo por las circunstancias económicas tanto de la entidad como del Ayuntamiento puertorrealeño patrocinador el  concurso de cantes por liviana lleva hasta la fecha cuatro años de celebrarse.

                                                    A la orilla de un río
                                                           yo me voy solo
                                                            y aumento la corriente
                                                           con lo que lloro.

                                                           Más que Jesús en el Huerto
                                                           yo estoy penando
                                                           y estas son las ganancias
                                                           que estoy sacando.

                                                           Camino Cazariche,
                                                           Venta Bravaero,
                                                           allí mataron a Bastián Bochoco
                                                           cuatro bandoleros.



         Los antiguos cantaores llamaban cantar con guía al empezar —dentro de una misma estilística— con un cante corto, sencillo, para continuar con dos o tres estilos más dificultosos y rematar con un poderoso macho o un estilo de entonaciones cambiadas. La liviana, en la serrana, cumple perfectamente la misión, ya que prepara al intérprete para que entre con el poderío que requiere este cante y no con la lentitud habitual de los cantaores.

                                               A la orilla de un río
                                                           yo me voy solo
                                                           y aumento la corriente
                                                           con lo que lloro.

Estas letras en la madrugada de la noche de Santiago y Santa Ana hace ya más de 36 años, se escuchaba en el antiguo cine de verano puertorrealeño Ideal Cinema, era la letra del primer ganador de nuestro concurso, la letra de nuestra primera liviana, la cantó un cantaor sanluqueño: Pepe Sanlúcar quien se hizo con el primer premio en esta flamenca noche “La de los días señalaítos de Santiago y Santa Ana.

         Antes del año 1.976 un buen grupo de aficionado al flamenco empezaron a trabajar en pro de una organización que permitiera conservar los más genuino de nuestro arte, extender al máximo en nuestra localidad lo exquisito de nuestra cultura, eran flamencos empeñados contra viento y marea en hacer que los aficionados se unieran y juntos poner a Puerto Real en un importante lugar dentro del mundo de la organizaciones flamenca y de esos arduos trabajos, nace la Peña Flamenca de Puerto Real y ya en el verano de 76 se inicia con la celebración en el cine de verano Ideal Cinema del Primer Concurso de Cantes por Liviana.

En dicho  concurso de una forma o de otra, bien en el mismo día Concurso-Festival bien  en días distintos, hemos tenido la suerte de contar con lo mejor del cante baile y toque y así hemos tenido a Camarón de la Isla, Lebrijano, Chiquetete, Fosforito, José Mercé, Rancapinos, Aurora Vargas, La Paquera de Jerez, Terremoto, Agujeta, Chocolate, Manuel Mairena, Curro Malenas, El Beni, Mariana Cornejo…

         Tocaores entre otros como Paco Cepero, Tomatito, El Morao, Parrilla…. Y bailaoras como Manuela Carrasco entre otras grandes artistas de este género flamenco.

         Ventana a la calle son peligrosas,
                                               pa la madres que tienen
                                               las hijas mozas.





sábado, 27 de julio de 2013

ENTREGA Nº 37       27 DE JULIO DE 2013 
Puerto Real: sus cantaores y el cante de la Liviana (1)
La Liviana
Cante flamenco sencillo y corto que suele usarse como preparación de otros cantes de entonación más valiente. El origen de la liviana no está claro. Algunos pueblos se disputan ser la patria de este cante. Esto le ocurre a Puerto Real (Cádiz) donde hasta hace unos años se celebraba un concurso anual de cante por livianas.
Es bueno recordar personas que colaboraron en la celebración de este concurso, verdadero rescatador de este casi desconocido cante entre los propios cantaores, pues así  lo han manifestado más de uno y que tal vez gracias al trabajo de estos flamencos hoy en día es conocida la liviana, hay pues que recordar a Pepe Marín locutor de radio Jerez o a Don Antonio Murciano, el flamencólogo y poeta de Arcos. Ellos ayudaron mucho en los inicios y es de bien nacido  el ser agradecido.
Aparece el cante de la liviana a mediados del siglo XIX y es posible que en principio fuese una toná liviana, dada la circunstancia de que, como las tonás, comenzó a cantarse sin guitarra, y así se exigía que se hiciera en la convocatoria del Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922. Actualmente se acompaña de guitarra. Ha sido siempre, como ahora, un estilo muy poco interpretado, empleándose fundamentalmente como preparación del cantaor para ejecutar la serrana. José Blas Vega, justifica así su existencia y vigencia: “Creemos que la liviana venía a ser, antiguamente, como un elemento de preparación del cante.”
Suele interpretarse antes que la serrana o incluso puede rematarse con el cambio por siguiriya de María Borrico. Está emparentado musicalmente con la siguiriya, de la que toma el compás. Tiene la liviana puntos de contacto con la serrana en cuanto a su melodía y nos  lo recuerdan en sus  letras  pues éstas tratan del campo, de los caminos, de los arrieros y de los pastores.




Año tras año ha ido celebrándose el concurso y cada año con más presencia de buenos aficionado, al principio cantaores de Paterna, de Bornos, Chiclana, Sanlúcar y así de toda la geografía flamenca gaditana pero a partir de los noventa la Peña  flamenca Canalejas de Puerto Real es escuchada por toda la comarca andaluza y participando cantaores y cantaoras de Sevilla, Huelva, Granada, Mairena, Alcalá…
Unas veces como al principio en el cine Cinema, otras en los patios de colegio la Salle o en el antiguo Balneario, donde en el año 93 se casaron dos ilusiones flamenca, la de realizar en la sede  de la Peña un magno concurso festival como así fue y la de dar nombre flamenco a la flamenca peña y no pude ser otro que el de Canalejas de Puerto Real.

               La liviana es un cante del que todos los estudiosos dicen que ofrece una teoría por su nombre y otra por su probable origen ya que se le llama liviano al asno que va delante en la punta dirigiendo la recua por lo que dicen que es un cante que proviene de una toná propia de los arrieros, haciendo referencias sus abundantes letras que le aluden.

                                           "¿De quién son esos machos
                                                   con tanta sea?
                                                   Son de Pedro Lacambra.
                                                   Va pa Gilena."

 Otra opinión sobre el origen de este palo flamenco es el de identificar la palabra liviana con liviano o suave por lo que se trataría de una especie de siguiriya de alivio, suave como para aliviarse el cantaor.

          El gran flamencólogo Ricardo Molina habla de la procedencia gitana de este cante dando tres tipos de liviana, dos con aproximación a la serrana y la interpreta con maestría Pepe el de la Matrona y una, la más difícil y quizá la más antigua, que la emparenta con una antigua toná de la que toma el nombre y que se cantaba desde la época de tío Luis el de la Juliana o el Fillo y que es la Toná-liviana o toná y liviana que tan genialmente ha recopilado e interpretado Antonio Mairena, verdadero y casi único impulsor  de este cante con peligro de extinción.


         La Liviana que corresponde a las teorías que interpreta Pepe el de la Matrona suelen cantarse a modo de " salía" (se denomina salir por Liviana y suelen cantarse para acompañar en su salida a la Serrana, con la que está tremendamente emparentada) mientras que la Toná y Liviana, teoría que según Caballero Bonald corresponde a una antigua y difícil de demostrar forma compuesta, se canta en solitario ya que el cante en sí lleva la toná como macho de la propia Liviana y a ésta como introducción de la toná

         La métrica de la Liviana es de cuatro versos: de siete (heptasílabo) y en blanco el primero y el tercero, pentasílabo y con la rima asonante el segundo y el cuarto.

                                               "Por esa vereíta
                                                              en que mal hora
                                                              tuvimos que encontrarnos
                                                              los dos a sola."

         Cantaores antiguos que interpretaran con grandeza la Liviana encontramos desde Tío Luis el de la Juliana hasta Pepe el de la Matrona, pasando por el Fillo, Silverio, Juan Talega, hasta llegar a Antonio Mairena, impulsor de éste como de tantos otros cantes antiguos y en decadencia.

          María Borrico, si bien no interpretaba (que se pueda demostrar) la Liviana, sí ha dejado un tercio por siguiriya que sirve de macho a varios estilos de liviana, dándole a ésta aún más grandeza si cabe.

           Actualmente encontramos a varios importantes cantaores que contemplan en su discografía y repertorio estilos de livianas bien por la modalidad del Matrona bien por la de Antonio Mairena, destacando Meneses, Fosforito, Curro Malena, El Cabrero.















viernes, 19 de julio de 2013

El Cante de Cádiz y los Puertos

ENTREGA Nº 36      20 DE JULIO DE 2013 
                       
Continuación de los Cantes de Cádiz y de los Puertos.

         La personalidad de esta comarca en la que predomina el llamado “sector intimista” frente al “artisteo”,  además del enorme caudal de cantes que en este solar se han ido forjando o del sello tan personal que se ha imprimido a los distintos palos, aconsejan un estudio pormenorizado y serio del conjunto de todos sus estilos
         La aplicación de métodos científicos y un trabajo de campo concienzudo, realizado en épocas en que pudo hacerse, ha dado abundante frutos y permiten acreditar la riqueza de formas que han influido en otros rincones de nuestro arte.
                  
            Y ejemplo de todo lo anterior lo encontramos en otro de los puertos de esta grandiosa comarca cantaora: Chiclana de la Frontera.  La Chiclana de la costa y de sus campos, de su gente emprendedora, de su gitanería flamenca y estudiosa de los cantes gaditanos más puros que bien pudiera representar Alonso Núñez “Rancapino” el gitano amigo de la infancia de José Monje Cruz, con el que empezara sus andanzas flamencas, Camarón y Rancapino ¡Cuántas aventuras flamenca, por tabernas, ferias, reuniones, fiestas…!

            Desde el año 1945, cuando naciera en Chiclana, el Hijo de Manuel Orillito, hermano de Orillo y nieto de la Obispa, destaca a pesar de su humildad y modestia como uno de los cantaores desde el último tercio del pasado siglo  con más pureza...Alonso Núñez “Rancapino” sigue las enseñanzas de los viejos que a través de su familia como su abuela la portuense Obispa, maestros como Aurelio de Cádiz o el propio Manolo Caracol. En 1977 obtuvo el Premio Enrique El Mellizo, en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba.

         Es considerado en la actualidad como uno de los grandes en los cantes de Cádiz y los Puertos.

            Hermano de Rancapino aunque algo mayor que él es Orillo del Puerto, Ramón Núñez, desde que naciera en Chiclana en 1932 hasta su muerte 72 años después ha vivido como su hermano en un ambiente netamente flamenco. Muy joven  se traslada al Puerto de Santa María, la ciudad de su abuela la Obispa, participando en multitud de reuniones.


         Desde los años sesenta del siglo XX  lo contratan en casi todos los  tablaos madrileños, participa también en las Noches flamencas de los cantes de los Puertos y prácticamente en todos los festivales de la provincia gaditana, como La parpuja chiclanera,  el festival de La Liviana de Puerto Real, La Petenera, La Bulería de Jerez, La Caracolá de Lebrija….entre otros

         Al principio de los años setenta estuvo en la compañía de Antonio Gades, fueron algo más de cuatro años en los que recorrió toda España y varios países del extranjero donde pudieron deleitarse del compás por bulería, de su magistral baile  y de la gracia tan del rincón gaditano que imprimía a sus tercios festeros.

         Dentro de esta comarca de los puertos encontramos también a Puerto Real y curiosamente aunque sin contar con grandes núcleos gitanos en sus barrios, esta zona de la bahía no sólo aportó al flamenco personalidad en sus estilos o genios del cante de los puertos como al Cojo Pavón, ya mencionado en las noches del cantes de los puertos, sino que tiene la suerte de  ver nacer entre sus hijos a uno de los grandes del cante gitano-andaluz: Francisco Ortega Vargas “el Fillo” vio su primera luz en este bonito pueblo entre los pinos y el mar como sucediera años más tarde con otro gran artista de nuestro arte como fue Canalejas de Puerto Real

         Otro tanto podemos decir de cantes que por esta comarca se han dejado oír, hasta el punto de hacerlo local y es que el cante de la liviana encuentra en el solar puertorrealeño acomodo como para que éste lo hiciera suyo, de algo habría de servir el ser una localidad umbral, puerta de la bahía gaditana, sitio de paso de tantos y tantos arrieros…y quién sabe alguno tuvieron que dejar constancia de esos ecos, de esos tercios que  nos recuerdan a la sierra, cantes que nos sirven de entrada a serranas y  usa de salía a siguiriyas y tonás.
         Es la Liviana un cante que goza de gran popularidad entre los aficionados puertorrealeño y que gracias a la labor de investigación y defensa de los flamencos de la localidad puertorrealeña  a través de sus años de concurso, se pude decir que no ha desaparecido.




sábado, 13 de julio de 2013

El Cante de Cádiz y los Puertos

ENTREGA Nº 35       13 DE JULIO DE 2013 
                       
El Flamenco en el Puerto (2)


LA III FIESTA DEL CANTE DE LOS PUERTOS (14 de agosto-1973)

         Dedicada al cantaor gaditano Ignacio Espeleta y contó entre otros con artistas como: Miguel Rodríguez Niño el Bengala, la familia del Cepillo, José el Negro, Pansequito, Manuel Mairena, el puertorrealeño Eliseo, aunque en el cartel figurara Eliseo del Puerto…


PEDRO NIÑO BONEO

         El mítico Brujo, cantaor del Puerto de Santa María nació en 1819, el cante del Brujo, representa el más  puro sabor portuense y pudo servir de base al Loco Mateo y al Nitri, más jóvenes que El Brujo, para la creación de sus cantes. Este mítico cantaor fue creador de una personalísima Toná, así como de Romances que gracias al trabajo de Luis Suárez y a su divulgación en las Fiestas del Cante de los Puerto, sobre todo en su 3ª edición en la que cantó El Bengala, tataranieto del Brujo, quién  interpretó los cantes de los Puertos aprendido por transmisión oral de su familia.

         La familia de “El Bengala” marchó de El Puerto a Sevilla, por una cuestión que tuvo su tatarabuelo con un tal Joaquinillo El Farolero, cuya historia cantaba “El Brujo” como un león herido, cada vez que se acordaba de que a su hija Salud la había perdido el tal Joaquinillo:

         Por tristes cuarenta reales.
            Y unos zapatos moraos,
            Joaquinillo El Farolero,
             tu  jardín ha marchitao.

MANUEL DE LOS SANTOS GALLARDO

         Cantaor gitano de la más pura raza de los cantes gitanos, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en la calle Nueva del barrio de Santiago, en el año 1908, y murió en Rota (Cádiz) en el 1976, Se le llamo artísticamente El AGUJETA EL VIEJO, porque trabajo en el ferrocarril y era el que cambiaba las agujas, de ahí le viene el apodo del Agujetas, su hermana Carmen, hermanos Diego Rubichi, Domingo y el Chalao, todos ellos de la pura raza flamenca. Manuel Agujeta el viejo tuvo 4 hijas y 5 hijos, Tomasa que es la mayor de todos los hermanos, Juana que se encuentra en América, Maria y Lica que es la más pequeña de todos sus hijos, y los hijos son Juan el Gordo, Manuel Agujetas, Paco, Diego y Luis Agujetas.

         El Agujetas el Viejo, se caso en Rota con Ana Pastor Monje, una gitana que conoció en Rota donde El Agujetas solía ir siendo muy joven solo para verla casándose con ella. Nunca llegó a ser profesional, se dedico más a las reuniones de amigos y fiestas familiares, pero en su entorno pasó el relevo a sus hijos, como a sus nietos y sobrinos, que siguieron su escuela para orgullo de nuestro arte flamenco.



LA IV FIESTA DEL CANTE DE LOS PUERTOS (1-2-3--agosto-1974)

         Patrocinada por el Excmo. Ayuntamiento del Puerto de Santa Maria, con la colaboración de la tertulia Flamenca Portuense y en memoria de Perico Frascola y dedicada al cante de Sanlúcar.

 Con la actuación en el cante de:
         Tio Alonso, El del Cepillo del Puerto, Agujetas, el Viejo de Rota, Chano Lobato de Cádiz, Encarna la Sayago de Sanlúcar, Seño Juan Pavón de Puerto Real,  Juan de los Reyes del Puerto,  Manolo Mairena, María Vargas  de Sanlúcar, Tío Miguel Niño, El Bengala de Triana, José de los Reyes el Negro del Puerto, Pepe Sanlúcar, Seño Ramón Medrano de Sanlúcar, Alonso Núñez Rancapino, Fernando Terremoto.

Con el baile de:
 Isabel Romero de Sanlúcar

Y  el toque de:
         Antonio Núñez del Puerto, Isidoro Sanlúcar, Manolo Sanlúcar y Melchor de Marchena
Corridos, corridas o carrerillas. El Romancero oral de los gitanos bajoandaluces, germen del cante flamenco.

         Escribe Luis Suárez: “Desde 1958 en que descubrí una rara rama del romancero de tradición oral ininterrumpida entre los gitanos de Andalucía la Baja, he logrado tener el mayor corpus de romances de tipo épico e histórico que pueda hallarse en cualquier parte del mundo hispánico, incluyendo las comunidades sefarditas de Oriente.  Ello me ha permitido conectar esta recolección con los cuatro romances recogidos por Estébanez Calderón, en 1838, con las encuestas entre gitanos de Cádiz y de Triana de Manuel Manrique de Lara, en 1916 y con los dos romances recogidos en 1922 por Álvaro Picardo, en Cádiz.”

         Pero, a la vez, se ha podido documentar esta costumbre de cantar romances viejos por los gitanos bajo-andaluces desde tiempos muy remotos. La deturpación o deformación y el fragmentismo de este Romancero particularísimo han propiciado la aparición de trozos y formulas de  romances más breves, de tres y cuatro versos, que han tomado una trayectoria distinta y a los que se les ha dado, en el tiempo, un nuevo cauce expresivo.
Bernardo del Carpio y los gitanos bajoandaluces.
         El enorme caudal de textos y músicas del ciclo de Bernardo del Carpio recogidos por Luis Suárez, entre los gitanos de El Puerto de Santa María principalmente, no tiene otra explicación que la identificación de esta casta con el propio héroe del Romancero. Sus propias desventuras y el haber estado, en memoriales desgarradores reclamando la libertad de sus padres, esposos, hijos, hermanos, condenados a penas de galeras, en los arsenales o en las minas de Almadén, los ha identificado con un héroe que pasa toda su vida reclamando a Alfonso El Casto la libertad de su padre, el conde de Saldaña, preso, en el Castillo de Luna. Llega a tal punto su identidad que hasta adoptan su nombre, Bernardo, y su apellido, Carpio, desde el siglo XVI hasta la actualidad.-